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Adios Juan Ríos

07.23.17 / Mercedes Campos-SIMAS

Marvin Mejía

Hace unos años llamaron a la revista enlace para consultar sobre una gran serpiente que apareció en una quebrada allá por Jiquilillo, querían hablar con el experto en serpientes llamado Juan Ríos. En esa ocasión tocó aclarar que, un riosanjuaneño llamado Carlos Aguirre, era el que escribía los cuentos de Juan Ríos, que era un personaje típico, creado de su mente prodigiosa para rescatar todos esos cuentos de camino resumidos en un personaje… Juan Ríos, nacido en el sur de Nicaragua y por tanto, no le podíamos ayudar en su consulta.

Así de reales eran las historias sobre las andanzas de Juan Ríos, que a toda la gente tenía viajando entre el lago Cocibolca, un mar que mengua y crece, y su río, “el desaguadero”.

Una vez pasó, y afligió a todo el mundo, cuando en la revista enlace, el suso dicho “Juan Rios” nos dejó con las chibolas de los ojos bien peladas, al contar y jurar que una isla flotante se había desprendido de una parte del lago de Nicaragua.. Así contaba la historia:

“...Viera amigo, que precioso que se veían los gamalotes con sus chirriones morados y las lechugas de agua rodeando la isla flotante... Cuando vi que la isla se metía lago adentro… saqué mi hamaca, la amarré de dos palos de poponjoche, que también venían formando la isla y me eché a descansar...

Ya entre oscuro y claro divisé una enorme boa colgando entre las ramas de un guabo que se balanceaba con los tumbos. - Vaya, pensé, - otra pasajera. Amigó, era tal el cansancio que no me importó y me dormí profundamente.

Cuando desperté ya empezaba a clarear el sol. Levanté la cabeza y ¡Ay amigo!... sólo agua divisé por todas parte. De seguro que por la noche cambió el viento y en vez de avanzar para lado de la bocana del Río San Juan, la isla viró playa adentro y nos encontrábamos enredados en la isla La Zanata.

- Jodido, y ahora ¿qué hago?, pensé. Con la tumbazón se habían ido despegando los gamalotes, lechugas… caliguates y matas de tule, sólo quedaban… los poponjoches con mi hamaca y el guabo con la boa.

Con esa preocupación estaba cuando voy viendo que la boa se va desenrollando de su palo y empieza a nadar. No la pensé mucho, ahí no más me tiré al agua y me agarré de la cola de la enorme animala. Como a las tres horas estábamos pasando frente a San Migualito. Me solté y seguí al nado en dirección al muelle. La boa siguió nadando para el lado de el Pedernal, seguro que buscando su casa”.

En estos días, o sea el mismo día de su despedida, nos llegó la noticia de que Carlos Aguirre Marín ha partido. No cabe duda que su vida fue fecunda, sus escritos nos muestran el amor por su río, su flora, su fauna y con los cuentos, hizo viajar en la imaginación a miles de campesinos y campesinas entre gamalotales, volando en un palo de madroño y que se llevaron los chocoyos, o que otras veces se tiró de un barco para rescatar su reloj que cayó en el fondo del lago, guiándose únicamente con el tic tac, tic tac del reloj... su fantasía ayudó a despertar el encanto por la lectura, y supo reunir en Juan Ríos a la típica persona oriunda de aquel lugar… del Río San Juan…

Una vez aclaró… - el nombre completo de Juan Ríos es Juan Carlos Ríos Santos por el juego de palabras que juntan su orígen, porque, sino lo saben, Carlos Aguirre Marín nació en San Carlos, Río San Juan. Gracias pues Juan Ríos, seguí viajando por todos esos recodos y confines de tu imaginación para mantener vivo a tu creador... Carlos, descansa en paz.


Temáticas:
Desarrollo humano con equidad,

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