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La salud del suelo y el “hambre oculta” en los cultivos

07.11.18 / Roberto Vallecillo - SIMAS

Foto de archivo.


Informe de Jorge Campos Solís sobre el avance del Programa: Maíz-QPM, Estación Experimental “Fred W. Strohbehn” a SELF-HELP INTERNATIONAL.

La baja productividad de los cultivos no está asociada únicamente a las condiciones del suelo, sino a su composición, estructura y perfiles, reservas minerales, grado de toxicidad por elementos tóxicos o moléculas de agroquímicos por continuo uso de fertilizantes y trazas de elementos tóxicos en el combate de plagas y malezas, la presencia o ausencia de materia orgánica acumulada debido a la rotación entre cultivos, flora microbiana y micro-organismos, lombrices, laboreo, explotación de rastrojos y forrajes, flora y fauna circundante, plantas indicadoras y hojarasca, etc., la carga de nutrientes presentes en el suelo y le elección del cultivo, etc. Todos ellos son factores determinantes relacionados a la baja o alta productividad de un suelo, historia, antecedentes, la contemporaneidad de su explotación y el ahora, este preciso momento.

 

grupo aprendizaje
Cortesía de Jorge Campos Solís.

La Importancia del Manejo de los suelos, reserva de nutrientes y rendimientos

Una de las principales debilidades de los agricultores es la selección del sitio, historial de la parcela, plantas indicadoras, muestreo rápido de su estructura, sector productivo, una adecuada nutrición del suelo y de las plantaciones permitiría duplicar y hasta triplicar los actuales rendimientos promedio de varios cultivos. Un análisis de suelo además inútil es costoso para un pequeño agricultor, si no tomamos en cuenta las premisas básicas descritas en el párrafo anterior para determinar los requerimientos específicos de cada uno bastaría para garantizar la rotación y nutrición adecuada y con ello el incremento de los rendimientos.

Sin embargo, los pequeños y medianos agricultores —que son la mayoría en el país— no tienen acceso a la tecnología y ni al proceso de aprendizaje que requiere este cambio. De los 261,321 productores que registró el Cuarto Censo Nacional Agropecuario (Cenagro, 2011) se calcula que solo el tres por ciento, es decir unos 7,840 realiza estudios de suelo. Esto significa que la mayoría hace uso de fertilizantes de manera muy general y por razones económicas, y no de acuerdo a las necesidades del cultivo y ni siquiera tomando en cuenta las diferentes etapas de desarrollo del cultivo. Porque no es solamente la cantidad de fertilizante, sino también el momento adecuado para hacer la aplicación.

raíz de maíz
Cortesía de Jorge Campos Solís.

Tecnologías de Conservación de Suelos
En este momento en Nicaragua no está al alcance de ningún pequeño agricultor hacer análisis de suelo de sus parcelas por el alto grado de rotación, alquileres y tenencia de la tierra, el minifundio, los costos son muy altos y además, en el país solo existen dos laboratorios en donde pueden realizarse, la Universidad Nacional Agraria y la Escuela Internacional de Agricultura y Ganadería de Rivas. Además, ningún pequeño agricultor tiene recursos para llevar una muestra de suelos, necesita una cadena de frio y no menos de 20 sub-muestras de la misma parcela para obtener una muestra de laboratorio certificada, porque además si la parcela es grande y los suelos tienen una alta variabilidad (color y textura, pendiente o llanura, zonas de aniego, etc.) no es solo una muestra sino tres, cuatro o cinco muestras por parcela y eso significa entre doscientos o trescientos dólares que ellos no tienen y cuando en el país los laboratorios están saturados se tienen que enviar las muestras a laboratorios de países vecinos.

Las muestras y su valor monetario y predictivo
También falta conocimiento y disposición para adoptar estas tecnologías, una inversión de 35 dólares en el pago del análisis de una muestra de suelo puede generar el ahorro de hasta cuatro quintales de abono necesarios para producir entre 5 y 7 toneladas de maíz, pero esto se logra cuando las aplicaciones se realizan tal como lo indican los técnicos y agrónomos con base en los resultados del análisis.

mazoecas
Cortesía de Jorge Campos Solís.

Inversión rentable
El problema no solo es la muestra y sus resultados, sino que además de caros se requiere de una interpretación y formulación de las dosis de fertilizantes más adecuadas. Pero ya sea por falta de acceso o de conocimiento, se hacen muy pocos análisis de suelo en el país y eso se reflejó en los resultados de un estudio realizado por RAMAC SA, donde tras analizar 2,600 muestras de suelo de diversas zonas del país, se determinó que los pequeños y medianos productores no aportan el fertilizante o nutrientes que la planta necesita para garantizar una producción adecuada. “Uno de los hallazgos importantes del estudio fue que los suelos están carentes de materia orgánica que garantiza la absorción de elementos como el nitrógeno, fósforo y potasio”. También se confirmó que los suelos carecen de ciertos elementos fundamentales que la planta requiere para desarrollarse y expresar su potencial en rendimiento. La erosión, el avance de la frontera agrícola, el despale y los efectos del cambio climáticos, junto al deficiente aporte de materia orgánica, son algunos de los factores que le restan nutrientes al suelo.

El “hambre oculta”
Obviamente a partir de esto también podemos determinar que hay elementos minerales que se encuentran en cantidades menores a las requeridas y otros que superan las necesidades. Y una planta bien nutrida solo es la que responde a un balance en la nutrición. Nada debe faltar ni sobrar”, porque entonces se manifiesta el fenómeno de “hambre oculta” en los cultivos.

Actualmente el rendimiento promedio nacional en maíz es de 23 quintales por manzana y lo agricultores que están con el Programa de Maiz-QPM de Self-Help International en la producción de semilla certificada de maíz lo han elevado entre ochenta y noventa quintales por manzana. Y ahora con el “Doble surco de maíz” lo han llevado a 160 quintales por hectárea y a 120 a 130 quintales por manzana.

fumigarLa evaluacion visual del suelo
Debemos entrenar a los agricultores para que realicen evaluaciones rápidas de calidad de suelos, identifiquen plantas indicadoras de fertilidad, presencia o ausencia de lombrices, leguminosas que aportan nutrientes importantes, etc., los procesos de evaluación visual del suelo nos permitirá determinar, aunque de manera aproximada y no exacta como lo haría un laboratorio, la situación de cada suelo, el comportamiento de las plantas y de sus cultivos. Luego, con base en esa evaluación se determinará el manejo nutricional del cultivo, sus potencialidades y demandas. Si los productores comienzan a incluir los análisis de suelo entre sus prácticas productivas, tendrían que acudir a un técnico agrónomo para su análisis a partir de los resultados que entrega el laboratorio y con base en ellos determinar las cantidades de nutrientes que aplicarán a sus cultivos.

 

Elaboración de Bocashi
Foto de Roberto Vallecillo.

El uso de cal agrícola, compost y abonos verdes
Como parte de las orientaciones que se dan a los productores es que “vamos a depositar en el suelo los nutrientes que necesitamos convertir en cosecha”, vamos a llevarnos el nutriente convertido en rendimiento y vamos a dejar la materia orgánica que es vital para los intercambios de nutrientes y su conversión y asimilación de nutrientes por las plantas. Si los análisis visuales arrojan que la materia orgánica es cero, hay que trabajar desde cero con rastrojos de cosecha, abonos verdes, rotación de cultivos que aportan mayores cantidades de materia orgánica, cero labranza y cero pastoreo, más uso de compost, mas tiempo entre una explotación y otra, etc. El encalado de suelos ayuda a las plantas a asimilar mejor los nutrientes que depositamos y ayuda a reducir la “carga de productos químicos” que se aplican al suelo y a los cultivos. Para la recuperación de la fertilidad del suelo se usan muchos “microorganismos biológicos”, hongos biológicos micorrizas, rizobium, trichoderma, etc., que aportan elementos y ayudan a la descomposición de la materia orgánica en el suelo. Pero también, en determinados momentos de la cosecha cuando no se puede correr el riesgo de dejar residuos se aplican productos orgánicos.

Sobre el análisis de los suelos
Si se quiere tecnificar más el manejo de la parcela y ahondar en la salud de los suelos, los análisis de suelo se pueden realizar en cualquier época del año. Sin embargo, lo más recomendable es realizarlos entre febrero y marzo, cuando se ha sacado la cosecha, ya que se obtiene el nivel mínimo porque con la cosecha se han sacado todos los nutrientes. Además, la toma de muestra es sencilla y la puede realizar cada productor en su parcela, es simplemente cumplir con ciertos parámetros para garantizar la representatividad de la parcela.

 


Temáticas:
Conservación de los recursos naturales,
Soberanía y seguridad alimentaria,

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