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Las semillas de siembra en la mesa de reflexión

09.08.20 / Roberto Vallecillo - SIMAS

Foto de Roberto Vallecillo

Ahora ya entrada la época de Siembra de Postrera, y que se cuenta con un buen comportamiento de las lluvias en 2020, y se dispone de semilla de siembra de diferentes categorías, surge de nuevo una pregunta que ha sido contestada a medias y sigue en la mesa de discusión: ¿Quién es el dueño de las semillas?

Andreu Pol Salom, doctor en Biología Ambiental egresado de la Universidad de las Islas Baleares, quien cuenta con una gran experiencia en fisiología y genética vegetal, responde a través de estas relexiones, abordadas en la edición especial de el Guacal “Semillas criollas: nuestra herencia y futuro” y aclara que, “los campesinos, al mejorar las semillas, son socios de la naturaleza, no son autores como seres humanos al 100%, ni dueños al 100% de una semilla o de una planta; por tanto la semilla es colectiva de la humanidad y la naturaleza. Las semillas criollas, por tanto, son propiedad colectiva de la humanidad asociada con la naturaleza, por lo que las poblaciones indígenas y campesinas tienen derecho a poseerlas, utilizarlas, aprovecharlas y mejorarlas.

Frijol Mungo
Frijol mungo Foto: Manuel Fandiño

Es a partir del conocimiento de las leyes de la genética de plantas y animales que empezó a descifrarse los mecanismos para aumentar los rendimientos, mejorar las plantas de manera más rápida, a diferencia de como lo habían hecho las comunidades campesinas durante siglos. Estos y otros conocimientos provocaron cambios de manera acelerada, originando lo que se llamó la revolución verde”.

¿Están las semillas criollas en riesgo de perderse?

En el pasado la agricultura fue sostenible durante años, pero en el siglo XX hubo cambios tecnológicos en todos los aspectos, y por supuesto en la agricultura; ahí se trasladó el poder del campo a la ciudad, la industria pasó a ser quien tomaba las decisiones en la agricultura.

En este aspecto Andreu Pol Salom recuerda que, “en países donde casi el 100% de la agricultura pasó a ser agricultura convencional, basada en la revolución verde como Europa y los Estados Unidos, se perdieron muchas variedades campesinas de todas las especies cultivadas, debido a la competencia con las semillas comerciales convencionales, eso es erosión genética. Cuando se da esta pérdida de información, perdemos riqueza para el futuro.

Fumigador
Foto: Roberto Vallecillo.

Para agravar la situación, el mercado ha creado modas en los productos alimenticios; por ejemplo, en el mercado nicaragüense antes había maíces y frijoles de todos los colores, ahora la moda comercial es ofrecer solamente frijol rojo claro y maíz blanco. El comercio ha acelerado la uniformidad genética en los cultivos y ha convencido al consumidor de que la uniformidad es sinónimo de calidad, lo cual no es cierto. Una variedad de maíz que tenga todos los colores puede dar productos de alta calidad, de buen sabor, y no tiene uniformidad. Por tanto, calidad y uniformidad no significan lo mismo. Uniformidad es lo contrario de diversidad”.

Tres especies de frijoles
Frijol caballero, mungo y rojo. Foto Manuel Fandiño.

 

 

¿Por qué existe tanto interés en una tecnología con riesgos?

La revolución verde reconoció finalmente que el uso de agroquímicos tiene riesgos para la salud, para la ecología; entonces las grandes empresas de semillas cambiaron por la nueva tecnología, que es la transgénica. Los consumidores que están informados sobre el peligro de los transgénicos han pedido que sean retirados del mercado, sin embargo la industria insiste en producirlos, a pesar de que han sido rechazados. Uno se pregunta por qué ahora se insiste en algo que el consumidor no quiere. La respuesta es sencilla: las variedades transgénicas tienen una cualidad especial para la industria, y es que son “fáciles” de identificar por sus dueños.

¿Qué significa que son fáciles de identificar?

Significa que con seguridad se puede decir qué variedad es, y si esa variedad tiene dueño, se puede decir quién es el dueño. Una comparación sencilla es con el fierro de los ganaderos: cada dueño de ganado tiene un fierro único, inscrito en la alcaldía, y todo animal marcado con ese fierro pasa a ser de su propiedad. El concepto de privatizar una variedad está contra la naturaleza y contra las culturas campesinas. Hay leyes que favorecen privatizar una variedad, estas leyes contradicen el orden natural, una ley no debe contradecir un derecho ancestral. Si solamente las empresas privadas van a vender las semillas, ¿qué pasará con los campesinos que toda la vida han sembrado, recogido y guardado parte de la cosecha como semilla para la próxima siembra? Una pregunta que deja el doctor en Biología Ambiental Andreu Pol Salom, en la mesa de reflexión.


Temáticas:
Desarrollo humano con equidad,
Conservación de los recursos naturales,
Soberanía y seguridad alimentaria,
Desarrollo de empresas rurales,

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