SIMAS

CAPS: POR el agua, CON la comunidad

Hay una protesta aquí cerca, en Ticuantepe, por algo del agua. Voy a ver qué averiguo”, le dije a mi mamá en julio de 2005. No sabía que la pequeña decisión que tomé ese día me llevaría a una gran aventura personal y profesional: la de explorar la vida de la gente en muchos lugares de Nicaragua donde el agua es escasa, donde todos los días mujeres, niñas y niños la acarrean desde largas distancias dedicando a esa tarea muchos esfuerzos, horas y horas. A lo largo de esta aventura fui entendiendo algo que no siempre sabemos: que el acceso al agua no es sólo un desafío técnico, sino también social y político. Y, sobre todo, descubrí una iniciativa extraordinaria: los Comités de Agua Potable y Saneamiento. Desde hace cinco años me involucré en estudios y en investigaciones donde esas cuatro letras, CAPS, estarían presentes continuamente en mi lenguaje diario. La gente que integra los CAPS son quienes desde hace más de treinta años protagonizan una lucha ejemplar, desde abajo, para que no falte el agua en sus comunidades rurales. Para que no falte la vida. PARA LA SED DE MÁS DE UN MILLÓN DE NICAS En Matagalpa, dentro de una casa con piso de tierra, una mujer morena y pequeña, con una presencia y una voz que llenan su espacio, me resumió un día lo que eran los CAPS: Mire usted, los Comités de Agua beneficiamos a más de un millón de nicaragüenses con el agua que administramos. ¡Somos nosotros, los pobladores, los que hemos buscado nuestras propias soluciones! Nicaragua es el país de Centroamérica con más agua en su territorio. Tiene 21 cuencas, 85 ríos (en total 6,695 kms de longitud), 47 lagunas y 2 lagos (10,033 kms2 de superficie). El 7.7% del territorio de Nicaragua es agua. No respetamos tanta riqueza y es significativo el deterioro de nuestras aguas: las superficiales están contaminadas por vertidos domésticos e industriales y es grave la deforestación en las cuencas de los ríos. Son éstos los dos principales problemas que afectan el agua de Nicaragua. Complica las cosas la irregular distribución de las lluvias en nuestro territorio. Aunque el promedio anual de lluvia es de más de 2 mil milímetros, hay zonas tradicionalmente muy secas, donde las lluvias no alcanzan los 800 milímetros. Ver artículo completo: http://www.envio.org.ni/articulo/4190
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