SIMAS

Yo participo desde que tenía doce años

Tenemos que empoderarnos de nosotras mismas y de lo que tenemos. La incorporación al trabajo organizado de la mujer rural en las diversas actividades que existentes en el campo esta sujeta a que estén empoderadas y que se animen a participar. Muchas de ellas tienen que salir de la violencia intrafamiliar, del miedo al que dirán, doblar su horario laboral o doméstico. Así lo expresaron promotoras y promotores en la tercer encuentro sesión de escuela realizada el 1 y 2 de septiembre en Matagalpa. El tema de empoderamiento y la participación en igualdad de condiciones resultó una acalorada discusión que se cerró con el video “Funerales en el Porvenir". La conclusión de Don Ramón, participante en esta escuela, fue “Tenemos que seguir reflexionando porque el cambio no se logra tan rápido”. Ignacio, un hombre de unos cincuenta años, productor, y muy suave al hablar muestra su preocupación diciendo que a veces son las mismas mujeres quienes critican a las otras mujeres, le hacen comentarios a los hombres que dejan ir a sus mujeres a la organización.....”por lo menos yo a un hombre que critica a una mujer le digo..Un momento de una dama no se habla.. pero a veces son la mismas mujeres las que hablan”. Teresa Araúz González, una mujer con tres hijos, de 34 años que desde que tenía doce años se propuso no ser esclava de una hacienda, lugar donde trabajo en su infancia, ella logró a los veinte años tener su propia tierra. “Antes y ahora he tenido que sufrir mucho por lo que dicen de mi, que soy una quita hombre porque ando en esto. La gente me pregunta sobre qué tengo que andar haciendo en la calle tan tarde y talvez estamos buscando un proyecto para la comunidad”. “Siempre la sociedad nos critica y a los hombres no”. Para promover la participación de hombres y mujeres en las comunidades Teresa recomienda a las mujeres tomar decisiones propias, de si misma y de las cosas que tienen..”A veces tenemos decisiones, pero cuando le preguntamos sobre la tierra dicen la parcela de él. Debemos sentir que tenemos derecho a la tierra, a veces dice que tenemos pero en realidad él es el dueño de la tierra.. tenemos que empoderarnos nosotras misma de lo que somos y los que queremos. Para Teresa es importante la educación que demos a nuestros hijos e hijas para cambiar. “ Como madre debemos implementar que las niñas y los niños tienen derecho para que así los vayamos educando mejor y no como nos educaron a nosotras que solo los hombres tienen derechos”. Los otros temas que se trabajaron fueron el cuido y conservación del agua para lo cual se hizo un recorrido a la finca María Cavalleri, del Colectivo de Mujeres de Matagalpa. Ahí se conoció como se aprovecha las aguas de lluvia y cómo se recicla el agua. Se finalizó el evento abordando tema relacionado a la economía campesina, de ahí que se reflejó los costos reales de producción de frijol y maíz convencional, de frijol y maíz orgánico, entre otros. Se inició la sesión con la valoración del trabajo de cada una de las personas que de una u otra manera laboran en el proceso de levantado de la cosecha. Alisto mi machete, lima, agua y al campo. Cuanto vale mi trabajo. El promedio de trabajo de las mujeres es de 12.36 horas y de los hombres es de 9. 89 horas. Las horas de descanso en hombres y mujeres con este registro del trabajo realizado se torna diferente, ¿por qué? Dice don Antonio, un hombre mayor y mesurado al hablar que “la mujer por lo menos no tiene hora reducida como el varón, la mujer desde que se levanta hasta la noche trabaja, solo descansa cuando se fue a descansar”. El análisis sobre los costos del trabajo que realizan las mujeres y los hombres en una misma parcela, en una misma familia, son requerimientos importantes que se destaca a la hora de poner precios al producto. El Tema desarrollado es economía campesina. Evelin del Carmen Moreno López, una joven de 18 años, soltera participante en las Escuelas de promotores y promotoras que promueve SIMAS, vive con su mamá, dos hermanos, un sobrino. Ella se levanta a las cinco de la mañana para encender el fuego y ayudar a su mamá en la cocina y los quehacer del campo. Dice Evelin “ a las siete de la mañana tengo que alistar mi machete, lima y agua y al campo”. Este trabajo lo realiza después de haber dado el desayuno a la familia. El trabajo en el campo varía, según la temporada, a veces limpia la mata de maíz, siembra cultivos o plantas para reforestar la finca. “Mis hermanos, mi mamá y yo trabajamos en el campo”, dice. Ahí no para a las doce del medio día regresa a la casa a hacer almuerzo, arreglar la casa, estudia una hora al día, hace cena y a las nueve de la noche se prepara para dormir...en ese trajín se ha llevado 16 horas. Las prácticas aplicadas en el tercer encuentro de la escuela de promotores y promotoras permite identificar el precio real al trabajo realizado por hombres y mujeres, lo que será sumado al costo de la cosecha. En el caso de hombres los participantes definieron que el día de trabajo de ellos tiene un valor de 150 córdobas y de mujeres de 180. Si se toma como parámetro el trabajo de Evelin, ella debería ganar 4,320 córdobas, pero la realidad es que ella no gana ni un peso y su trabajo no esta incluido como parte del aporte a la economía familiar. El próximo día de encuentro será en Octubre, ésta sera la última sesión del 2010. Han participado alrededor de 40 promotores- agricultores/as de Matagalpa y Somotillo.
Relacionados