SIMAS

Las semillas campesinas

Las semillas campesinas son dignidad, cultura y vida. No se puede conservar la biodiversidad y alimentar al mundo, mientras que los derechos de sembrar, guardar, intercambiar y vender las semillas sean criminalizados a través de leyes, que legalizan la privatización y comercialización de las semillas. El Tratado de la Semillas debe prohibir toda forma de patente; protección de variedades y sus regalías sobre semillas que se reproducen los campos; así como toda otra forma de propiedad industrial sobre los seres vivos, mientras que sí respeta el derecho de propiedad industrial. La industria ha inventado muchas maneras de saquear las semillas para manipularlas, con el fin de marcarlas con sus títulos de propiedad industrial, y obligar, a los pueblos campesinos del mundo, a comprar cada año sus semillas privatizadas en lugar de guardar y seleccionar nuestras propias semillas para la siguiente siembra. Sus métodos incluyen las semillas híbridas que no pueden ser reproducidas por los campesinos, los transgénicos, y la propiedad industrial sobre las semillas, patentes o certificados de obtención vegetal que son impuestos a través de tratados internacionales y leyes nacionales. Todos son métodos de robo y despojo, porque todas las semillas de la industria son de hecho el producto de miles de años de selección y cruces realizados por nuestros pueblos. Gracias a los campesinos, la humanidad cuenta con la gran diversidad de cultivos que, junto con la crianza y la domesticación de animales, hoy alimentan al mundo. Para leer más: http://www.viacampesina.org/sp/index.php?option=com_content&view=article&id=1163:las-semillas-campesinas-son-dignidad-cultura-y-vida-campesinos-en-resistencia-defendiendo-sus-derechos-respecto-de-las-semillas-campesinas&catid=22:biodiversidad-y-recursos-gencos&Itemid=37
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