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Huella del agua

Vivimos en un planeta cubierto de agua, más del 97 por ciento es agua salada y casi el 2% se haya en forma de hielo y nieve. Eso deja un 1% para mega actividades humanas como la agricultura y queda mucho menos para beber, cocinar y bañarse. El Banco Mundial ha informado que unos 1.100 millones de personas carecen hoy de acceso al agua limpia y como consecuencia, al menos tres millones de personas mueren cada año por enfermedades asociadas al agua contaminada, cerca de ocho mil personas al día. Los pobres del mundo en desarrollo están pagando 12 veces más por el litro de agua que los ciudadanos conectados a grandes acueductos. Según estimaciones de la ONU, en 2020 el agua escaseará para más de 250 millones de personas en todo el mundo. En este sentido, algunos expertos aseguran que el agua sustituirá al petróleo en el siglo XXI como principal causante de conflictos armados a nivel internacional. John Anthony Allan, investigador del King's College de Londres y la Escuela de Estudios Orientales y Africanos, recuerda que los ciudadanos no sólo consumen agua cuando beben o se duchan, sino también cuando comen o se visten. Es el "agua virtual", un concepto que este científico británico ideó en 1993 cuando estudiaba la importación de agua como solución a la escasez de agua en Oriente Medio. Además de desarrollar la teoría, Allan creó también un método para calcularlo con exactitud: Por ejemplo, cada hamburguesa ingerida supone 2.400 litros de agua. A partir de la suma de los productos consumidos y su equivalencia en agua virtual, se puede afirmar que cada persona gasta entre 2.000 y 5.000 litros de agua por día. El país en el que se vive también marca claras diferencias: Un estadounidense gasta anualmente por término medio unos 2.500.000 litros de agua virtual (unos 7.000 litros diarios), tres veces más que un chino (700.000 litros, unos 1.920 diarios). Un estadounidense gasta anualmente por término medio unos 2.500.000 litros de agua virtual, tres veces más que un chino En cualquier caso, más allá de lograr datos llamativos, el investigador británico ofrece aplicaciones prácticas, como el denominado "comercio de agua virtual". Por ejemplo, un país árido o semiárido como España puede intercambiar sus tomates (200 litros por kilo) por trigo (600 litros por kilo) de otros países con más agua. Por otra parte, los países pueden ajustarse al verdadero precio del agua, obligándose a tomar medidas de eficiencia en el consumo.
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