SIMAS

Las ocho prácticas básicas del MIP

Trabajar sobre la jugada

 

 

Foto archivo PROMIPAC

El mejor manejo de plagas es el basado en la prevención de las plagas y enfermedades. El control de plagas convencional con plaguicidas se hace difícil porque los productores hacen convivir los cultivos con criaderos de plagas y enfermedades regados por toda la finca. Este es corazón del MIP, si el productor hace estas prácticas básicas, el control de plagas durante el crecimiento y desarrollo del cultivo es muy fácil.

 

 

Cuando hay fuentes o focos de infección de enfermedades y de plagas, antes de establecer los cultivos no tardarán mucho tiempo en aparecer en la huerta. Las prácticas básicas en el manejo integrado de plagas se realizan con el propósito de reducir al mínimo la infestación temprana de los cultivos.

 

Sergio Valle del Equipo Técnico de Visión Mundial de la comunidad de Terrabona y quien conduce una escuela de campo, hace estas reflexiones:

 

“En la escuela de campo del año pasado realizada con 20 hombres y 5 mujeres productoras, llegamos a la conclusión que para producir es más rentable y sano manejar los cultivos de manera preventiva que trabajar de forma curativa. Eso quiere decir trabajar sobre la jugada y no esperar a que te lluevan los problemas para buscar cómo hacer algo. Entonces la primer prácticas es localizar las fuentes de infestación tanto adentro como en los alrededores en donde se va a establecer la huerta

 

Estas plagas y enfermedades viven en plantas y malezas silvestres o montes, en otros cultivos vecinos, o también en cultivos viejos o abandonados en donde se alimentan y les sirven para reproducirse. A estas plantas y siembros que sirven de refugios se les llaman hospederos alternos, porque son una alternativa a las plagas cuando no hay cultivos. Como quien dice: Un rato de tenme aquí

 

Un ejemplo común es el cogollero, que ataca al maíz, pero cuando no se cultiva vive en los zacates tipo guinea o caminadora, además de plantas suculentas o jugosas como las verdolagas. La creencia de que las plagas cuando están en las malezas no atacan los cultivos, sino que se distraen, es equivocada. Los gusanos que se crían en la verdolaga se convertirán en adultos, volarán y atacarán después los cultivos del huerto.

 

Una palomilla de cogollero criada en la verdolaga pone en promedio mil 500 huevos, eso significa que al dejarlas reproducirse a su gusto y antojo, cuántas larvas nacerán para después invadir el huerto…”.

 

“Yo participo por primera vez en esta escuela de campo con PROMIPAC y Visión Mundial y sinceramente nunca creí que pudiéramos contra la mosca blanca…”.

 

Confirma muy satisfecho y seguro don Jonathan Francisco Mendoza Torres, otro participante de en Terrabona del municipio de Ciudad Darío, de esas primeras ocho prácticas básicas para establecer una huerta, opina:

 

“Me gustó porque aquí experimentamos cosas nuevas; de primero empezamos con el manejo de los alrededores y eliminamos los rastrojos que fue lo principal, después con la preparación del terreno logramos hacer una buena roturación y además sembramos con anticipación una doble barrera viva. Yo le llamo barrera de choque porque no deja pasar las plagas o por lo menos permite identificar cuáles plagas podrían aparecer más adelante dentro de la parcela.

 

Se bajó el ataque en una gran cantidad porque después rematamos con unas trampas en forma de cilindros y otras tipo banderas de plástico amarillo untadas de aceite…”

 

Para aprovechar estas vivencias de don Jonathan y poder aplicarlas a como Dios manda, se desmenuzan así.

 

El primer paso: Diseño de producción agroecológico


 

Foto archivo PROMIPAC

Un mes antes de la fecha de siembra es necesario ir dibujando en la mente cómo se van a acomodar los siembros en la huerta. A eso se le llama diseñar un sistema de producción agro-ecológico lo más parecido posible a la naturaleza.

 

 

En los sistemas naturales como los bosques las plagas y enfermedades no tienen oportunidad de reproducirse sin control porque tienen limitaciones de espacio y de alimentos.

 

Cuando sembramos un solo cultivo las plagas y enfermedades tienen a disposición mucho espacio y alimentos solo para ellas. Una manera de hacer que la parcela se parezca a un sistema natural es sembrando varios cultivos asociados, mateados o revueltos en los mismos surcos y en callejones o franjas, bien se siembra de cuatro a seis surcos de un mismo cultivo combinado con otros cuatro a seis surco de otros cultivos. Así hasta cubrir toda la huerta.

 

Entre más cultivos se pongan en una misma parcela, será mejor y más efectivo para el control de plagas y enfermedades. Si no agarren cábula de la experiencia de don Jonathan:

 

“Aprendimos a cultivar otros rubros no tradicionales en el municipio. Establecimos en un mismo lugar seis tipos de siembros, toditos se dieron de una manera buena y con una buena producción…”.

 

El segundo paso: Manejar los rastrojos


No es necesario quemar los rastrojos y las malezas chapodadas al momento de limpiar y preparar el terreno. Todo este material se deja regado formando un colchón en el campo y luego sembrar en labranza cero. Otra manera es acomodar los rastrojos en hileras formando una especie de barreras en curvas a nivel. Cuando el material se va descomponiendo, se incorpora al suelo dándolo más fortaleza.

 

El tercer paso: Eliminar las plantas hospederas


Para eliminar las plantas hospederas o criaderos tanto adentro, como en los alrededores de la parcela, será necesario:

 

Chapodar una franja o banda de al menos seis metros alrededor en donde se va a establecer la huerta. La eliminación de estas malezas se puede hacer con machete, o con un herbicida.

 

Eliminar residuos de cosechas anteriores que estén cerca o dentro del huerto y hacer una chapoda. De igual forma la eliminación se hace con machete o con un herbicida.

 

Don Juan José Sánchez de San José de Cusmapa, junto con otros productores participantes de la Escuela de Campo agregan:

 

El cuarto paso: Establecer una barrera física


Al establecer barreras vivas de sorgo o maíz alrededor del huerto, tres semanas antes de la primera siembra, se reduce

Foto archivo PROMIPAC

al mínimo el paso de insectos masticadores como la malla, el cogollero, el picudo y de insectos vectores como la mosca blanca, transmisores de enfermedades, así como de esporas, semillas de hongos de afuera hacia dentro de los cultivos del huerto.

 

 

Si por alguna razón no es posible establecer las barreras vivas tres semanas antes, entonces lo más recomendable es establecer al momento de la siembra una barrera física que puede ser de plástico, hojas de guineo, zacate o de cañas secas de maíz o sorgo.

 

Estos materiales se amarran tupidos en el cerco del huerto de tal manera que no permita el paso de insectos y esporas. Esta barrera debe tener al menos metro y medio de altura. Después de la primera siembra las barreras deben ser permanentes para asegurar que el huerto esté siempre protegido y aislado.

 

El quinto paso: Preparar un suelo de calidad


Otra práctica preventiva para fortalecer los cultivos y evitar problemas en la asistencia de los cultivos, es enriquecer el suelo con materia orgánica para tener un suelo de buena calidad y asegurar un crecimiento vigoroso de las plantas. Se puede prepara bocashi, lombrihumus o compost. En cualquiera de los casos estos fertilizantes se fabrican en la finca.

 

Enriquecer el suelo con al menos una libra por metro lineal de surco cada vez que se siembre un cultivo, permite que el suelo vaya tomando un aspecto esponjosa, suelto y suave. Esto asegura que el cultivo desarrolle abundantes raíces y profundas. El cultivo podrá de esta manera soportar mejor la escasez de agua y tomar más alimentos o nutrientes del suelo, aprovechando así mejor a los fertilizantes.

 

El sexto paso: La labranza mínima


 

Foto archivo PROMIPAC

Con la labranza mínima se busca arar lo menos posible el suelo y cubrirlo con material vegetal para evitar la aparición de enfermedades y controlar malezas. Muchas esporas de enfermedades producidas por hongos están en el suelo, cuando se remueve el suelo al limpiar el cultivo, las esporas llegan a las hojas con el salpique de las gotas de lluvias.

 

Cuando los cultivos se siembran distanciados, para tener una baja densidad poblacional como el pipián, la sandía, el pepino, entonces es mejor hacer siembras en huacas en vez de arar el todo el campo. Se pueden hacer huecos de 20 a 30 centímetros de hondo por igual medida de ancho, luego se rellenan con tierra de abono enriquecida: mitad de tierra del lugar y mitad de bocashi, lombrihumus o compost.

 

En cultivos de alta densidad poblacional como el tomate, la chiltoma, el maíz se puede pasar el arado solamente para el surco de siembra, pasándolo de una a tres veces hasta dejar una raya adecuada y profunda según el cultivo.

 

En las limpias se recomienda utilizar lo menos posible azadón, pues al remover el suelo provoca salpique cuando llueve o cuando se riega por aspersión. Además deja el suelo expuesto a la erosión. De esta manera las esporas de los hongos que están en el suelo llegan hasta las hojas bajas, dando inicio a infecciones que en la mayoría de los casos se vuelven incontrolables.

 

La mejor manera de controlar las malezas y la erosión del suelo es cubriendo el suelo con rastrojos, guate o broza. Entonces se crea un colchón de materia orgánica que enriquece el suelo en la medida que se descompone, además no deja que el suelo salpique cuando llueve o se riega, y se impide a las malezas germinar y crecer.

 

El séptimo paso: Limpio el cultivo y sus alrededores


Cuando el cultivo se mantiene limpio todo el tiempo es una medida preventiva excelente porque se eliminan las fuentes de alimento alternas y toda posibilidad de reproducción de las plagas y las enfermedades. La mejor manera de mantener limpio es chapodando con machete o rociando al monte con herbicidas.

 

Octavo paso: Obras de conservación de suelo y aguas


Una de las obras más efectivas es sembrar en surcos a curvas de nivel y nunca a favor de la pendiente o al viaje del terreno porque eso facilita el deslave de los suelos.

 

Otra práctica importante es realizar de zanjas de drenaje en terrenos que se inundan, sin olvidar la construcción de las barreras muertas o vivas de conservación de suelo y agua como los hechos de cordones de piedras y los de piña y prendedizos.

 

PROMIPAC ha dedicado muchos esfuerzos a capacitar en las técnicas y metodologías de Manejo Integrado de Plagas, llamado MIP, incluyendo aspectos metodológicos novedosos en la actividades de capacitación.

 

Muchas instancias y organismos hablan de métodos de extensión participativos y hacen un esfuerzo por romper el esquema del "extensionista como experto en recetas” pero, muchas veces, no capacitan a su gente en principios basados de la educación de adultos, no crean un ambiente de aprendizaje agradable con las familias, promotores y líderes.

 

PROMIPAC a través de Escuelas de Campo ha logrado crear ese ambiente de aprendizaje, sembrando el MIP con excelentes resultados de adopción por parte de los extensionistas y productores.

 

Correo: zamonic@turbonet.com.ni www.promipac.org

 

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