SIMAS

En el clavo con los meses flacos

Fotografías de Roberto Vallecillo

Dos ordenanzas en pro de la soberanía

“El Programa Campesino a Campesino nació de la necesidad de asegurar los tres tiempos de comida en los tiempos de las vacas flacas. Las diferentes tácticas que ha venido trabajando de cara a la soberanía y seguridad alimentaria han sido muy particulares en función de la zona. Sin embargo, en donde ha costado más establecer el tema de la seguridad alimentaria es en la zona cafetalera...”.

 

Asegura Consuelo Morán Lorente coordinadora del PCaC San Ramón, quien hace de enlace para algunas actividades y propiciar el intercambio de campesino a campesino. En esta oportunidad expone en el foro publico para fortalecer alianzas, compartir estrategias y reflexionar sobre buenas practicas locales, para reducir los meses flacos y crear sistemas de alimentación sostenibles en zonas cafetaleras de Nicaragua. Participan lideres gubernamentales, gerentes y

 

presidentes de cooperativas, organizaciones nacionales, internacionales y académicos.

“Si ustedes recuerdan, con la caída del precio del café, tuvimos gente obligada a salir a la carretera principal a pedir comida en el año pasado y eran de la zona más alta cafetalera, en donde se concentran las buenas cosechas. Pero la situación empeoró cuando le agregamos la indisposición de muchos productores de diversificar su finca, pues agrava el problema de escasez de comida.

 

Ahorita estamos trabajando con 2,700 familias en 65 comunidades de las 96 de San Ramón y contamos con una red de 120 técnicos que gestionan proyectos comunitarios. Tenemos ocho bancos de semillas. Por eso, al hablar de soberanía de comer unos alimentos sanos, excluimos a los transgénicos; como el PMA ha

traído mucho alimento, eso, para nuestra sorpresa, ha causado problemas de    salud en mujeres embarazadas y en la niñez.

 

 

Al realizar pruebas de laboratorio a esta gente después de haberlo consumido y con el respaldo de una serie de exámenes a las semillas, nos atrevemos a asegurar efectos serios de leucemia y de otras enfermedades. Luchamos por lograr dos ordenanzas en San Ramón como Primer Municipio Libre de Transgénico y la otra de Protección del Medio Ambiente...”.

 

La promotoría en los procesos de cambio

Una organización funciona cuando existen personas al frente de ella para coordinar trabajo. Esas personas reciben el nombre de promotoras, promotores y lideresas o líderes que muchas veces son elegidas por la comunidad. Son elegidas por su capacidad de trabajo, experiencia, honestidad y porque son capaces de reunir a la gente y la motiva a trabajar en su propio desarrollo. Sobre este aspecto Daysi Granados de la Cooperativa Ramón García y promotora del PcaC comenta: “El trabajo de la promotoría es impulsar un proceso de cambio y eso es muy difícil porque significa cambiar nuestra mentalidad de ser monocultivistas a ser diversificadoras. Pensábamos: una mata de plátano o dos matas de maíz, sumándole la dificultad de ir bajando el uso del químico y de ir probando los insecticidas naturales. También nos encargamos de dar seguimiento a las prácticas. Por ejemplo, después de un intercambio de experiencia entre grupos de campesinos, qué se espera. No quedan ahí. Dentro del Programa tenemos validadas 20 tecnologías motivadas de esos pequeños intercambios. Contamos con una red de 120 promotores: 70 mujeres y 50 varones. De las barreras vivas con gandul se asegura la alimentación de las gallinas, cerdos... ya no era necesario vender su animalito a precio regalado sino que, ya podía permanecer el tiempo necesario porque no consume el maíz nuestro. Contamos con 120 fincas reordenadas y la menos cuanta con 15 rubros. Después que sale el frijol y el maíz, ya nos quedamos atendiendo las hortalizas. No hay tiempo muerto.

 

En cada comunidad existe una pequeña directiva y una asamblea municipal con 70 productores líderes de las comunidades cada tres meses; tratamos sobre los problemas y los avances. Lo importante es asegurar el alimento para todo el año para mejorar la calidad de vida. La promotoría es vista también como lideresas y líderes comunitarios porque se preocupa por las condiciones de los caminos para sacar nuestra producción, la situación del agua, la nutrición...”.

 

Inquietudes desde los transgénicos hasta la promotoría

 

Entre las inquietudes de las personas del Foro de Seguridad Alimentaria y Soberanía en los Cafetales en la Comunidades Cafetaleras reunidas en la Escuela Cerro Grande, está la situación vivida alrededor de los transgénicos; Doña Consuelo Morán aclara:

 

“Tenemos los resultados de los estudios de alimentos con transgénicos realizados en los Estados Unidos y Europa. Se encuentran en la Alcaldía de San Ramón certificados por abogados. Los tipos de granos que se analizaron fueron cereales, soya y maíz. Todos salieron positivos. Eran transgénicos.

 

En defensa de nuestra Se ha formado un gabinete sobre Medio Ambiente y Producción donde vigilamos toda semilla que entra, los mismos productores cuando ven algo raro, nos las traen para examinarlas. Esta ordenanza sobre los transgénico vela por la protección de nuestra semilla.

Esta semilla no puede ser patentada porque pertenecen a San Ramón.

 

El MINSA apoya en San Ramón con medicina natural, hacemos uso de la soya y hojas verdes, también instamos a sembrar productos nutritivos en los patios y trabajamos en temas de equidad de género y la violencia en la familia. La idea es mantener la práctica de lo aprendido estemos en donde estemos.

 

Lo más difícil de ser promotora o promotor es tratar de cambiar el pensar de la gente. Tienen la idea que al dejar de sembrar arroz y frijoles, dejan de ser campesinos. Optar por diversificar no es asunto de un día para el otro. Hemos observado que para adoptar y ver cambios en la familia, es necesario realizar un trabajo de unos tres años en adelante. Eso dependerá de la disposición

y de las iniciativas de cada familia.

 

 

El nivel de escolaridad entre la promotoría varía en relación a la edad. Están entre los 20 y los 50 años. Las personas adultas han alcanzado la primaria y entre los jóvenes los hay universitarios. Cada promotora o promotor atiende entre tres y 10 familias.

 

“Entré como promotor a los 14 años y desde entonces se comenzó a gestionar por una escuela con el Ministerio pero nada, hasta que Esperanza Verde, producto de un hermanamiento de Carolina del Norte, implementaron la construcción de una cocina, y aprovechamos la oportunidad para proponer un lugar de varios usos... En octubre del 2010 ya teníamos la respuesta y como ven, estamos reunidos en ella. Este es el centro... Ahora la próxima meta es tener una entradita para acceso de la comunidad...”.

 

 

 

Platica el promotor Silvestre López, quien acto seguido dispuso al grupo de visitante a un recorrido por su parcela para constatar las posibilidades de una planificación de finca cafetalera y las diversas actividades productivas posibles con miras a la seguridad alimentaria: crianza de pelibuey entre cafetales como controladores de maleza, parcelas de granos básicos con rondas de cercas vivas de gandul, frutales manejadas con prácticas orgánicas...

 

 

“Si me va mal en un rubro por plaga, por poca o mucha lluvia, tengo otros que me meten el hombre. Yo ya tengo cuatro años de no trabajarle a nadie. La poquita tierra aprovecho al máximo sin destruirla. Además he formado entre mis hermanos y mi hijo mayor el grupo musical La Familia en el Arte, eso me abre otras puertas de ingreso económico y de espacios para identificarme con mi gente...”.

 

 

 

De esta manera el PCaC potencia la participación integral de la familia y especialmente de la mujer, valorando sus conocimientos y experiencias como promotora tradicional de las semillas criollas y de la biodiversidad. Además promueve entre las familias la capacitación, la información y coordinación de acciones conjuntas con otras instituciones.

 

 

 

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