SIMAS

Los campesinos no pueden convertirse en vulnerables jornaleros de sus propias tierras

 

 

Durante mucho tiempo, los campesinos se han visto obligados a malvivir de la agricultura de subsistencia e incluso a tener que ceder sus tierras cuando ya no podían hacer frente a las deudas y verse forzados a trabajar en grandes plantaciones bajo unas condiciones de absoluta explotación y precariedad.

 

 

Se debe empoderar a los pequeños campesinos para que puedan negociar condiciones decentes con los compradores y explorar aquellos modelos empresariales que resulten más inclusivos. Los Gobiernos no pueden rehuir sus responsabilidades en la supervisión de los acuerdos entre campesinos y compradores, muy al contrario, su labor es, entre otras, equipar a los campesinos de los instrumentos que necesiten para participar en la cadena de valores.

 

En los últimos años, ha habido un aumento vertiginoso de las adquisiciones de tierra a gran escala por parte de inversores extranjeros, los llamados “acaparamientos de tierra”, pero poca atención se ha prestado al incremento paralelo de los acuerdos de agricultura por contrato, a través de los cuales los campesinos se comprometen a vender sus cosechas a precios predeterminados a empresas de transformación o de comercialización.

 

“Nuestro fracaso en el intento de ayudar a los pequeños productores a acceder a los mercados, y vivir decentemente de la agricultura, es una de las causas clave del hambre” advierte el Sr. Olivier De Schutter, Relator Especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación.

 

Leer artículo completo por el relator Sr. Olivier De Schutter

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