SIMAS

Un mundo de semillas

 

Foto Pascal Chaput/SIMAS

Desde hace unos 10 mil años la humanidad mantiene una relación especial con la naturaleza basada en la necesidad de alimentarse para sobrevivir, primero recolectando frutos silvestres y después domesticando plantas comestibles para convertirlas en cultivos.

 

Esto llevó a aprender a cultivar las diferentes variedades vegetales, a seleccionar razas de animales y semillas que pasaron a ser esenciales para la vida.

 

Según investigadores el arroz nace en Asia, el trigo desde Irak hasta Egipto. El maíz conservado por comunidades indígenas, nace en México y se expande Costa Rica, hasta llegar a la región Andina.

 

La existencia de esas grandes culturas posibilitó la vida en los malos tiempos adaptando las plantas cultivadas en cada lugar, manteniéndolas por medio de intercambios con otros grupos que tenían las mismas necesidades.

 

Esta buena relación entre lo humano y la naturaleza se vio afectada cuando la producción de semillas se convirtió en una actividad realizada por centros de investigación y empresas privadas que se introdujeron en el negocio de la agricultura, surgiendo la idea de semillas de alto rendimiento que necesitan el uso intensivo de insumos químicos.

 

Según la opinión de la Industria Agrícola, la forma tradicional que el campesinado utiliza para conservar, seleccionar y experimentar con las semillas es atrasada, y debe ser sustituida por un sistema moderno de creación de nuevas variedades y producción de semillas salidas de los laboratorios. Es así que surge la idea de semillas de alto rendimiento.

 

A pesar de los centros de investigación los campesinos mantienen sus semillas permitiendo la producción de alimentos, manteniendo la salud y los recursos locales.

 

El “mundo de las semillas” ha sido alterado y es muy importante saber diferenciar los tipos de semillas, origen, beneficios y perjuicios. ¿Sabes la diferencia entre una semilla criolla y una semilla mejorada? ¿Entre una híbrida y transgénica? Pues si no lo sabías aquí te las explicamos.

 

 

Foto PCAC

Semilla criolla

 

Son aquellas que nacen de plantas domésticas a partir de semillas silvestres cultivadas por los antepasados hace miles de años, y que se conservan de generación en generación como patrimonio familiar y local. Existen muchas variedades diferentes y están bien preparadas para enfrentar los cambios del clima.

 

Cuando hablamos en Nicaragua de semillas criollas no sólo es el maíz tusa morada, pujagua, o el frijol rojo claro, el seda, el chile rojo, sino también tomemos en cuenta frutas, hortalizas y otras plantas cultivadas en los solares o en la montaña. Por ejemplo, tomate gallina, granadilla de monte, guanábana, pipián garza, ayote, calabaza de guacal, chayote, ojoche, pejibaye entre otros.

 

En otras partes del mundo a las semillas criollas se les conoce como nativas, locales o tradicionales.

 

Semillas Acriolladas

Son las semillas nacidas de variedades de plantas mejoradas traídas de otro lugar, o de centros experimentales a nivel nacional, pero que se han venido aclimatando al lugar donde vivimos. Es decir, son semillas adaptadas a cada lugar por haber sido sembradas por el campesinado por más de 15 años.

 

Entre estas variedades se encuentran el maíz Salco, el Rocamel, H-5, NB-6, NB-100, que se han venido cruzando por el viento con variedades criollas como el maíz pujagua, olotillo blanco, olote colorado o amarillo criollo, dando lugar a una gran diversidad de variedades. En frijol, por ejemplo, está el Revolución-84, el Estelí 90-A, el DOR-364 entre otras variedades.

 

Semilla Mejorada

Son semillas producidas por plantas escogidas, cruzadas entre diferentes variedades de la misma especie y que buscan ser más productivas. Son seleccionadas en las universidades y empresas comerciales. Este tipo de semillas requieren mucho de insumos químicos.

 

Aquí caben las semillas mejoradas pero producidas de manera artesanal en manos campesinas. En Nicaragua tenemos como semillas mejoradas el maíz NUTRINTA, el frijol INTA-Rojo y el frijol INTA-Cárdenas.

 

Semilla Híbrida

Son una clase especial de semilla mejorada que se obtiene del cruce de dos plantas de la misma especie, creada para producir grandes rendimientos al momento de la cosecha. Al igual que la semilla mejorada depende mucho de insumos químicos, pero con la desventaja de que sus resultados son únicamente para la primera cosecha.

 

Dicho de otra manera, si se espera sacar semillas del mismo tipo para sembrar en la siguiente cosecha, no será posible, porque no tendrá el mismo rendimiento que la semilla original.

 

Es por eso que las empresas comerciales, cada cierto tiempo, están sacando nuevas semillas de maíz híbrido, tomate y hortalizas porque las variedades de los años anteriores ya no pueden adaptarse a los cambios de clima, ni a las nuevas enfermedades de estos cultivos.

 

 

Tomada de Internet

Semilla Transgénica

 

Es una semilla producida de manera no natural, es decir, que en la naturaleza jamás podría cruzarse.

 

Es la semilla creada en un laboratorio a la que le agregan una parte de la herencia de otra especie, por ejemplo de un animal, microbio o planta. De esa mezcla sale una planta más resistente a plagas, pero que se convierte en comida y veneno a la vez.

 

Un ejemplo muy conocido es el maíz transgénico Bt. En el laboratorio se introdujo en la semilla del maíz un parte de una bacteria llamada Bacillius Thurigiensis (Bt), que produce una sustancia venenosa que mata las larvas o gusanos como el cogollero, que se comen el tallo del maíz. Pero este veneno no sólo mata a ese insecto dañino, también afecta a otros insectos importantes para la reproducción de las flores, o también a hongos y bacterias necesarios para la fertilidad del suelo.

 

El otro peligro de las semillas transgénicas es que su herencia puede propagarse, a través del viento, contaminando las semillas de otras parcelas vecinas.

 

Las semillas significan alimentos y cuando se trata de controlar la semilla, también se busca controlar los alimentos y ese es el objetivo que buscan las grandes empresas con los transgénicos.

 

Por estas razones es que los bancos comunitarios de semillas son muy importantes para las comunidades campesinas, para mantener las semillas y disponer cuando llegue el tiempo de siembra.

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