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Agricultura Familiar Campesina, la mejor respuesta para el planeta

Al finalizar el año 2014, gobiernos y agencias de cooperación internacional han identificado que las familias campesinas e indígenas juegan un rol importante en la producción de alimentos y contribuyen en la reducción de los efectos del cambio climático.

Sin embargo, al momento de buscar soluciones, la mayor parte de los recursos financieros se redirigen a la promoción de agricultura industrial y a la producción de monocultivos transgénicos. Se ha demostrado que la agricultura industrial puede incrementar la producción de cosechas agrícolas, pero no considera ni asume las consecuencias posteriores sobre el ambiente y las personas en el que se practica: mecanización, monocultivos, pesticidas.

Las familias campesina e indígenas han encontrado respuestas para asegurar los alimentos de las familias y cuidar la naturaleza, sin importar insumos como fertilizantes, semillas o plaguicidas, a través de la agricultura sostenible, convirtiéndola en una forma de vida.

Una alternativa es la adopción de la Agroecología que promueve la producción agrícola conservando los recursos naturales elementales de la producción de alimentos tales como el suelo, agua y biodiversidad. Esta forma de vida, se basa en el respeto a las comunidades rurales, a los principios éticos y humanos en la realización de estas actividades.

Para mostrar y divulgar estas vivencias y datos actualizados, compartimos este estudio: "Hambrientos de tierra: los pueblos indígenas y campesinos alimentan al mundo con menos de un cuarto de la tierra agrícola mundial", elabora por GRAIN.

Asimismo, el vídeo: "Agricultura Familiar Campesina alimentado al mundo, enfriando el planeta”, elaborado por Programa Regional de Desarrollo Rural de We Effec.

SIMAS, forma parte de la Alianza por la agroecología, una iniciativa cofinanciada por la Unión Europea y ActionAid Brasil, con duración de tres años.

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