SIMAS

Ideas que se vuelven una realidad

En la zona alta de Nicaragua existe un grupo de productores y agricultoras que se toman muy en serio la defensa de los cultivos agroecológicos. Al menos 20 hombres y mujeres durante tres años han implementado prácticas amigables con el medioambiente para cultivar en sus parcelas, convirtiéndose en innovadores y verdaderos ejemplos para sus comunidades.

Desde el programa Escuelas de innovadores de la Zona Alta y Zona Seca de Nicaragua, el Servicio de Información Mesoamericano sobre Agricultura Sostenible (SIMAS) acompaña y facilita temas de capacitación a agricultoras y productores que cultivan de forma agroecológica.

Alfonso Calero, especialista en agroecología del SIMAS explica que “el objetivo es acompañar en el proceso de facilitación de la temática de la escuela, sobre todo en los temas de innovaciones y prácticas agroecológicas implementadas por la promotoría, identificar las condiciones agroecológicas de las fincas, como información fundamental para tomar decisiones adecuadas, así como de prácticas de mayor importancia en las parcelas productivas”.

El especialista señala que actualmente se desarrollan innovaciones tanto en la zona alta como seca del país, en los municipios donde SIMAS tiene incidencia desde las escuelas. Entre las innovaciones que se realizan en el 2015 están: "Implementación del Sistema Agroforestal Sucesional (SAS)", "Establecimiento de parcela diversificada de café agroecológico”, "Establecimiento de crianza de lombrices y huerto de plantas medicinales”, "Establecimiento de micro riego para producción de hortalizas en época seca", "Cultivo de tomate agroecológico", "Establecimiento de plantación de árboles frutales con variedades injerta" y muchas más.

Calero comenta que en particular en la zona alta SIMAS ejecuta el proyecto Innovación de prácticas y políticas para la construcción de sistemas alimentarios productivos, equitativos y sostenibles en Nicaragua, con el objetivo de que las familias y organizaciones beneficiarias innoven prácticas productivas agroecológicas y prácticas empresariales (PPM).

Escuela de Agroecología de la Zona Alta con la participación de innovadores del SIMAS. Foto Wendy Quintero/SIMAS

Siempre se puede mejorar más la parcela

El innovador Luis Antonio García S. F:WQ/Simas

En la comunidad de San Luís de Wasaca, en el municipio Tuma – La Dalia (Matagalpa) se encuentra el innovador Luis Antonio García Sequeira, de 30 años, quien junto a su familia implementan cultivos de tres pisos (granadilla en parra, en asocio con hortalizas y naranjilla) en la finca El Diamante, de 15 manzanas de tierra.

La sed de superación de este agricultor se denota cuando habla de su experiencia en el campo. Algo que se destaca es que pese a que no tiene hijos ni está casado, la innovación la realiza con el apoyo de sus hermanos y padres, además distribuye su tiempo entre labrar la tierra y sus clases sabatinas de educación de adultos para sacar su quinto año de secundaria.

“Estoy innovando una parra de granadillas de tres pisos, se trata de granadilla en el primer piso, lo succesional es la naranjilla y las hortalizas cuando vaya creciendo la cebolla, los tomates zanahorias y pepinos”, detalla García.

Según el agricultor en la finca El Diamante tiene un área práctica de lo que es la conservación de suelos, la incorporación de rastrojos, biominerales líquidos y sólidos, abono orgánico de las plantas y foleo.

“La producción es rotativa. Hay todo tipo de variedad en hortalizas y frutas. En la finca todo es rotativo, es decir no solo un producto es estable tenemos guineo, yuca, piña, naranjas, mangos y aguacates”, explica Luis, quien orgulloso dice que en El Diamante todos los meses sacan cosechas de diversos productos gracias al inmenso trabajo que realiza en familia donde se demuestra el amor por la tierra y la dedicación que le ponen a cosechar de forma agroecológica.

“La clave es la conciencia de uno mismo, tener la conciencia de la madre tierra. Las dificultades del cambio climático, la extinción de los animales se ven ,por eso hay que trabajar por la madre tierra. En la naturaleza convivimos y necesitamos de los animales y las plantas”, señala García.

Este productor agroecológico tiene muchos sueños que cumplir, “quiero una finca más productiva, no tener dificultades de comida, que sea una finca bien diseñada con todo tipo de cultivos y que tengamos una asociación de productores con cultivos agroecológicos”, finaliza.

Quiero ser un ejemplo en la comunidad”

El innovador Tomasito Tórrez Cárdenas. F: WQ/SIMAS

En la comunidad Piedra colorada, del municipio de Matagalpa (Matagalpa), habita el innovador Tomasito Tórrez Cárdenas. De estatura baja, su piel tostada por el sol denota los años que este hombre del campo lleva cultivando la tierra. Dice que no se cansa de aprender para mejorar la calidad de vida de su familia y ser un ejemplo en su comunidad como promotor agroecológico.

“Nosotros estamos experimentando, tenemos que estar, en otras palabras, inventando cosas en beneficio de nuestras fincas y la comunidad, del medioambiente, es el trabajo de nosotros como promotores de agroecología que recibimos con el programa de SIMAS”, relata Tomasito.

Sensibilizado con las buenas prácticas agroecológicas el líder comunitario recuerda la forma de sembrar que utilizaban en la zona y que intenta junto a otros innovadores cambiar. “Anteriormente nosotros teníamos la costumbre de quemar las huertas, pero con el programa de SIMAS olvidamos las quemas y dejamos el rastrojo para guardar humedad en el suelo y que el agua no arrastre el terreno, además así enriquecerlo”, señala el agricultor.

Respecto a su innovación Tomasito cuenta que en su parcela experimenta con diversos tipos de cultivos. “Antes sembrábamos maíz y frijol, ahora siembro además árboles frutales, se está sembrando ramadas, estoy haciendo un vivero para sembrar achiote, se va a sembrar pitahaya, voy a sembrar de todo en la parcela para mejorar la alimentación y para ser un ejemplo en la comunidad, para que sepan que sí se puede sembrar de forma agroecológica solo es cuestión de tener interés y ponerse a trabajar”, explica.

Tórrez cuenta que este esfuerzo es compartido, “tengo el apoyo de mi familia, mi esposa, hijos y hermanos. En mi familia tenemos cuatro hijos, ellos ahora están fuera de la casa por economía, ya que estudian y para mantener sus estudios trabajan, pero tengo el apoyo de mi esposa y mis hermanos”.

Como todo innovador Tomasito tiene grandes sueños para su parcela y siempre recalca ese espíritu de sobresalir para que otros productores le sigan en su sueño de cultivar de forma agroecológica. “Quiero ser ejemplo en la comunidad y en la sociedad, que se quite la mala imagen de que yo solo siembro maíz y frijoles. Mi sueño es hacerles ver que no solo con granos básicos podemos sobrevivir, que hay tantas cosas que uno puede hacer para salir adelante por el futuro de mi familia y el mío. Que mire la comunidad que todo es posible”.

Algunos consejos que da este agricultor es que los productores deben se constantes y pacientes para ver los grandes beneficios de cultivar con prácticas agroecológicas, “sé que el trabajo de agroecología es difícil porque lo más fácil es quemar, pero como promotor de agroecología les hago un llamado a todos. Todo inicio es duro, pero si no lo intentan no lo verán, nunca sabrán la realidad. Además busquemos cómo cuidar el medioambiente si botamos un árbol buscar cómo sembrar otro porque sufrimos con los grandes calores porque destruimos el medioambiente”, finaliza Tórrez.

Multiplicador de conocimientos

El innovador Abel Martínez Mendoza. F: WQ/SIMAS

Abel Martínez Mendoza vive en la comunidad Yale dos del Tuma La Dalia (Matagalpa). Es un promotor de SIMAS y de organizaciones de productores de la zona. A sus 28 años está casado y tiene dos hijas, administra su tiempo para trabajar en su parcela y ser capacitador de proyectos agroecológicos.

Desde muy joven se interesó por aprender nuevos conocimientos para mejorar el trabajo de la tierra. Su vocación como líder comunitario le ayudó a integrarse con varias organizaciones no gubernamentales hasta llegar a ser presidente de 50 productores que trabajan en la ONG Adac. En esas idas y venidas con jóvenes agricultores en intercambios de experiencias surgió la oportunidad de integrarse en la escuela de agroecología de SIMAS.

“Soy dueño de tres manzanas de tierra, nosotros iniciamos con los granos básicos, con cultivos tradicionales como campesino y cuando uno no tiene conocimientos o aspiraciones como diversificar la parcela pasa por un tiempo de problemas porque los granos básicos resuelven la necesidad del campesino, pero se necesita de otros cultivos, de una diversificación de la parcela para mejorar tanto para consumo, como para el ingreso económico de la familia”, señala Abel.

Luego de aprender nuevas técnicas agroecológicas el joven productor montó en su finca un sistema agroforestal succesional asociado con la siembra de café, cacao y banano. “Cada vez experimentamos cosas nuevas porque la agricultura agroecológica se trata de soñar, de innovar, de ser creativos, si yo sé algo no quedarme con eso, sino experimentar por que la agricultura me dará las respuestas. Si utilizo un producto orgánico yo tengo que elaborarlo y obtendré buenos resultados”, explica Martínez.

Trabajar el café desde la agroecología es todo un reto y la familia Martínez no ha dudado en tomarlo. “Trabajamos bien el área de café, tenemos que hacerlo con prácticas amigables con el medioambiente y ser respetuosos. El café es un rubro que genera ingresos, empleos indirectos a otras familias a la hora que se levanta la cosecha , pero en la parte ambiental tiene su contraparte como las aguasmieles ¿Cómo las manejamos? ¿A dónde van esa aguas? Los primeros años hicimos un pequeño estanque donde estábamos introduciendo las aguasmieles para que no fueran a las fuentes, surgió la propuesta de SIMAS que nos habían elegido para obtener una pequeña inversión de un proyecto agroecológico. La idea fue hacer un pequeño sistema, un fermentador, una pila para lavar y reciclar las aguasmieles y una vez reutilizarla en la misma parcela. Eso no funciona ahora porque el periodo que se le da uso es octubre y noviembre”, detalla el agricultor.

En todo proyecto siempre hay dificultades que afrontar y en el caso de la innovación de Abel tuvo que ver con la ubicación de su parcela, “como estamos retirados la jalada del material fue un problema grande, pero lo resolvimos llevándolo en bestias, nos retrasamos, pero resolvimos”, apunta.

Esta familia en la parcela además de los cultivos tradicionales, tienen colmenas para producir miel orgánica, producen pasto, con dos vaquitas están iniciando un pequeño proyecto de ganado y esperan seguir mejorando la parcela modelo agroecológica del lugar.

“Soy promotor de SIMAS porque soy innovador, soy técnico en un proyecto, estoy viendo mi parcela y las de unos 70 productores en la escuela de campo pues me han dado la oportunidad de dirigir las capacitaciones para que pueda transformar esas parcelas como parcelas de transiciones agroecológicas en cuatro años, cambiar toda la parte tradicional y buscar opciones para el cambio, para mejorar con estos productores”, cuenta este joven pilas puestas.

En el cierre de una sesión de la Escuela de Agroecología los innovadores Abel Martínez (izq.) y Tomasito Tórrez (der.). Foto WQ/SIMAS

 

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