SIMAS

El potrero que se volvió una montañita

Todos los días se levantan muy tempranito en la Finca El Diamante, de la comunidad San Luís de Wasaka, del municipio Tuma – La Dalia (Matagalpa). Cada uno de los miembros de la familia García Sequeira sabe lo que tiene que hacer para que los cultivos distribuidos en varias parcelas sigan germinando. Aquí la unión familiar, el trabajo arduo y las técnicas agroecológicas han dado sus frutos.

Jacinta Sequeira es la matriarca de la familia y dice que ahora vive en una “montañita” porque atrás quedaron los potreros secos de la finca donde crió a sus nueve hijos e hijas. “Me siento más que alegre, más que nunca este trabajo que hemos logrado lo verán en el recorrido, mirarán este alcance, esta producción que es una obra de Dios y al mismo tiempo reconocer a mi familia, a mi hijo Luis Antonio que es un estudiante y un gran trabajador de la finca”, refirió doña Jacinta a un grupo de agricultores que llegaron de visita a la finca.

Jacinta Sequeira crió a sus nueve hijos en la finca.

Unos 40 estudiantes e innovadores de las escuelas de agroecología del Servicio de Información Mesoamericano sobre Agricultura Sostenible (SIMAS) realizaron una feria del conocimiento en la Finca El Diamante y conocieron la experiencia exitosa de la Familia García Sequeira. Los participantes habitan en comunidades de los municipios de San Ramón, Matagalpa y Tuma La Dalia pertenecientes a la zona alta del país.

Feria del conocimiento

Alfonso Calero, especialista en agroecología del SIMAS comenta que en El Diamante se realiza un manejo técnico y administrativo de una finca agroecológica sucesional, trabajo a cargo del promotor Luis García Sequeira, quien junto a su familia desarrollan una innovación donde implementan cultivos de tres pisos (granadilla en parra, en asocio con hortalizas y naranjilla).

“El ejercicio es parte del proyecto Innovación Prácticas y Políticas para la construcción de sistemas alimentarios productivos, equitativos y sostenibles en Nicaragua que ejecuta el SIMAS con el objetivo de que las familias y organizaciones innoven prácticas productivas agro-ecológicas y prácticas empresariales (PPM)”, explica el especialista.

Calero cuenta que en la visita los estudiantes de agroecología realizaron una gira de observación en un área de dos manzanas de la finca El Diamante, donde se mostraron cada una de las actividades y rubros productivos que en esta se implementa a través de las explicaciones del innovador Luis García Sequeira, junto a su familia.

“Se pudo apreciar el área de lumbrihumus que implementan en la finca, las acequias y guacas mejoradas, la parra de granadilla donde está la innovación de cultivo de tres pisos (granadilla, naranjilla y hortalizas). Se visitó además el área de diversificación de cultivos de: naranja dulce, mandarina, limón agrio, piña, yuca, achiote, noni, entre otros cultivos ya concluidos su ciclo vegetativo como hortalizas y lianas de chayote”, detalló Calero.

El agricultor Luis García Sequeira destacó en su exposición la práctica de la Mandala, “yo le llamo la flor de la esperanza, de la vida, porque se cultiva bien y todo florece”, comenta el innovador, quien agrega que otras de las cosas que su familia cuida es la regeneración natural de las especies forestales así como los cultivos en llantas y los gallineros.

“La innovación en sí se implementa en una plantación de un cuarto de manzana, de las 15 que tiene la finca, con granadilla, naranjillas, siembra de hortalizas y piñas. Surge de la idea de una sola mata de granadilla para sacar 500 frutas, ese es nuestro sueño. Es un producto que se vende en el mercado y tiene comercialización y las piñas las usamos para aprovechar mejor los espacios”, explica García.

En la visita los estudiantes de agroecología realizaron una gira de observación en un área de dos manzanas de la finca El Diamante. F WQ/SIMAS

Compartir, aprender y replicar

Roberto Vallecillo, especialista en comunicación del SIMAS, reflexionó sobre la importancia de las ferias del conocimiento que se realizan desde las escuelas de agroecología. “Es una actividad para compartir magnífica, de intercambio de experiencias entre los estudiantes porque lo que no sé otro me lo viene a explicar, se dan consejos más allá de la vida, profundizan más cómo plantar y utilizar menos químicos”, comenta.

El estudiante de agroecología en la comunidad Cerro Grande (San Ramón-Matagalpa), Silvestre López Hernández, dice que “en esta escuela estamos viendo lo importante que este compañero trabaja organizado con su papa, con su familia. Está haciendo un buen trabajo con las prácticas y en los indicadores se ve que está conservando el suelo, la vida de nuestro suelo. Como consejo que le doy es que siembre más árboles leguminosas, árboles para refrescar y más árboles frutales como la naranja, mandarina y limón pues hay demanda buena en el mercado”, recomendó el agricultor.

Abel Martínez Mendoza, es otro innovador, pero en la comunidad Yale dos (Tuma La Dalia Matagalpa) y felicitó a la familia García Sequeira por el trabajo que han realizado en su finca. “Es un trabajo grande y duro meter una parcela en transición agroecológica, es un proceso lento y necesita interés, trabajo, conciencia y lo importante que tiene es ese apoyo, esa integración familiar que es un punto muy importante de la agroecología. Debemos lograr producir y ver quién nos comprará y lo que dejamos para el consumo de la familia. Creo que todos los aquí presentes estamos optando a esos sistemas, a la agroecología. No lo dejemos solo en nosotros sino reproducirla agrandándola como país con soberanía. La idea es unificar esfuerzos y tratar de hacer alianzas con otros organismos para cumplir el objetivo”, animó.

En San Ramón (Matagalpa) se encuentra la cooperativa La Hermandad, donde está integrado el productor Marvin Mairena quien dijo estar contento con lo aprendido en la sesión práctica de la escuela de agroecología del SIMAS.

“Ha sido de gran provecho la escuela por los valiosos conocimientos para mejorar la parte ambiental. En este lugar han trabajado duro, muchos tenemos más condiciones, suelos más jóvenes y lo que han hecho de llevarlo de potrero a montañita para mejorar su estructura con la agroecología es muy bueno. Me interesó el círculo de la vida (Mandala) lo vamos a echar andar para hacer ese trabajo de producir todos los canales del círculo central”, expresa Mairena.

Mayra Rodríguez, innovadora en la comunidad El Horno (San Ramón-Matagalpa) dijo que en el invierno la fina El Diamante debe verse muy bonita por el verdor de la época. “Ese color lo motiva a uno ya que la madre tierra se siente alegre de lo que estamos haciendo en la protección de los suelos, haciéndole frente a la crisis climática que vivimos a nivel del mundo y nacional”, reflexionó la agricultora.

Mi sueño era ser agrónoma”

Mina García enseña a su hijo a trabajar la tierra.

Maximina del Carmen García Sequeira, es una de las integrantes de la gran familia que trabaja en la Finca El Diamante. Con 32 años está casada y es madre de un niño de siete años llamado Yarsel, “él nos apoya hasta donde él puede, nos ayuda a trabajar en los huertos” sonríe orgullosa la mamá.

A Mina, como le dicen de cariño, le encanta el campo y trabajar la tierra. Relata que como familia son un grupo unido que trabaja de forma colectiva para las labores agrícolas de la finca. “Somos una sola familia formada por cinco familias. Si vamos hacer la limpieza de la parcela de siembra de huertos nos organizamos todos. Siempre ha sido así pues mi padre nos heredó desde chiquitos ese amor a la tierra a sembrar árboles”, rememora la agricultora.

Por la tarde los pájaros comienzan a llegar a los árboles de la finca. El trinar es sinónimo que el día empieza a declinar. Mina comenta que desde que reforestaron las laderas vienen más las chachalacas y todo tipo de aves. “Nadie las espanta, ahora los chavalos de la casa conocen la aves silvestres. Los venados ya están regresando, hemos visto a cuatro animalitos entrar en la finca, ojalá nadie venga a matarlos, nosotros los cuidamos porque sabemos que están en peligro de extinción”, señala.

A esta mujer de estatura baja y piel morena le gusta la conservación de suelo y la reforestación “porque nos ayuda con los golpes de viento que son pocos y la erosión del suelo ya es menos”.

El año pasado Mina se dividía entre las labores del hogar, la agricultura, su hijo y los estudios de bachillerato. “Yo de todo un poco hago en la finca, me gusta trabajar en el campo y la cocina. Todo se puede hacer incluso estudiar, el año pasado fui la mejor estudiante del quinto año dominical, me dieron la excelencia académica de 60 estudiantes que eramos”, dice orgullosa.

Sin embargo su sueño todavía está por cumplirse, esta aguerrida mujer quisiera ser agrónoma, pero estudiar la carrera conlleva un reto que por ahora no puede tomar pues tendría que irse a vivir a la cabecera departamental donde están las universidades a las que podría asistir.

“Quisiera mejorar más, que la finca esté mejor de lo que es ahora. Que las cosechas sean más rendidoras y que sea más fértil el suelo. Se ha logrado poco a poco, antes eran tierras lavadas, pero se va obteniendo la fertilidad porque los frutos son más grandes. La clave del éxito es trabajar con lo orgánico, con la conservación de los suelos y eso se logra con el tiempo”, finalizó la agricultora.

La Familia García Sequeira, agricultores que promueven la agroecología en la comunidad San Luís de Wasaka (Tuma La Dalia-Matagalpa).

 

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