SIMAS

Artesanías de identidad son bases de seguridad alimentaria

El petate ha sido utilizado desde hace muchísimo tiempo por los nativos chorotegas y xicaques del norte de Nicaragua. Del centro de la palma real (Attalea butytacea) se hacen aparejos para las bestias de carga, tiras para amarrar nacatamales y muchas cosas más.

Tanto el petate, tejido con la fibra de la corteza del tule, como los sombreros con hojas de palma real, son productos artesanales muy propios de familias de Mozonte, en Nueva Segovia, y Totogalpa, en Madriz.

El cultivo de la palma es resistente a la sequía y se comporta muy bien cuando forma parte de un sistema agroforestal, las familias diversifican los rubros y sus ingresos. Además es un recurso seguro para crear resiliencia a la sequía.

Estas artesanías tienen muchos usos, algunos doméstico, como las escobas o las tortilleras (para guardar tortillas), otros sirven para ceremonias y eventos religiosos. Las hay para decorar, para vestuario, o bien como utensilio de trabajo.

Foto Roberto Vallecillo/ Simas

Como la planta de tule crece en los llanos y a orillas de quebradas y ríos, “yo arranqué unas con su pilón de tierra para que no se resintieran, las envolví en unas hojas de chagüite y le pedí a mi hijo, Santos Natividad, que las trasplantara en las hondonadas de la parcela de tres manzanas”, comenta don Mariano Muñoz Mejía, quien hace 12 años junto con su familia, trabaja el pino, el tule y la palma real en la comunidad La Ceiba, comarca Cayantú, Totogalpa, en el departamento de Madriz.

La palma real no tiene plagas, pero como toda palmera necesita de sol y de cuidados los dos primeros años. A los 15 años ya está apta para cosechar sus hojas.

“Tenemos trabajo todo el tiempo. Las canastitas son las que más nos encargan, sobre todo en las fechas de Diciembre. El año pasado, solo en Managua vendimos unas 20 docenas, en Somoto 220 unidades. Nuestro mercado es Managua, Somoto, Totogalpa y Ocotal. En Estelí somos vendedores ambulantes”. Comenta don Mariano.

Con las ganancias de la venta de las artesanías esta empresa familiar financia su cultivo de granos básicos y la crianza de ganado. Además compran productos de primera necesidad como: el aceite, arroz y azúcar. Ya no venden el frijol, el maíz o sorgo que cultivan, lo utilizan para asegurarse el alimento de la familia. Además de las ganancias han comprado un panel solar, que les permite dar el servicio de recargas de celulares en la comunidad La Ceiba y alumbrarse por las noches.

Esta tradición de elaborar productos a base de palma, tule y pino, se está perdiendo. Las nuevas generaciones consideran que es una actividad propia de las personas que no saben un oficio y no saben leer, ni escribir y olvidan que se trata de un patrimonio, un símbolo de identidad y de un arte.

Algunas familias incentivan el rescate cultural de las técnicas tradicionales y de patrimonio comunitario e indígena mostrando a las nuevas generaciones que estas prácticas permiten a los productores mejorar sus ingresos a través de la creación de diferentes artesanías u objetos de variado uso.

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