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El ingenio de Aristides: recurrir a la materia orgánica

Una de las acciones priorizadas al manejar la parcela de forma distinta es devolverle a la madre tierra su fertilidad al aportarle materia orgánica, restaurar las prácticas que las comunidades campesinas han mantenido por muchas generaciones como la cobertura del suelo, rotaciones de cultivos y abonos verdes.

La materia orgánica es la vida en las tierras agrícolas: da fertilidad, mejora la estructura, crea una esponja que absorve agua cuando la hay mucha y la retiene cuando hay poca.

Foto Roberto Vallecillo/Simas

“Mi táctica para recuperar esta parcela, que antes era portrero, es incorporar 20 quintales de abonos orgánicos cada año, pero aún le falta en algunas partes”, comenta el agricultor Arístides Ordóñez.

Este innovador viene realizando cambios en su finca impulsado desde las capacitaciones y el apoyo brindado por el Servicio de Información Mesoamericano sobre Agricultura Sostenible (Simas) durante tres años.

“Mi trabajo es realizado a base de lombrihumus que utilizo al momento de hacer el hoyado sea para chiltoma, tomate, ayote o pipián; Incorporo una libra de lombrihumus por hoyo un día antes de la siembra. También elaboro abono orgánico en aboneras de 90 días” detalla Ordóñez.

Parte de su experiencia la realizó con una estrategia sencilla: el estiercol de ganado. “Cuando empecé con la crianza (de lombrices) la gente me miraba acarreando estiércol de vaca desde el corral de un vecino de la comunidad, porque yo no tengo ganado, entonces llegaron a pensar que ya me estaba volviendo loco. Ahora la gente dice que es una buena práctica, y vienen a buscar abono o lombrices de tierra para empezar su propia crianza”, explica Ordóñez.

En el proceso de observación del productor ha averiguado que a los tres días de haberse apareado la lombriz de cada bolsita de huevo nacen entre una y ocho lombricitas. “La incubación dura de 20 a 50 días y están listas para aparearse entre los 60 y 90 días de nacidas. Llegan a vivir unos 16 años. A las lombrices hay que alimentarlas, mantenerles la humedad”, aconseja el agricultor.

Otras de las recomendaciones de don Aristides es no usar el estiércol fresco sino dejarlo reposar unos ocho días, “después lo desmenuzo y lo humedezco; la cantidad de comida para una pila es de un saco; como el estiércol va húmedo ellas se orientan con esa humedad y enseguida se pasan”.

Riego por goteo

Foto Roberto Vallecillo/ Simas

Don Arístides estableció su sistema de riego en un área de dos tareas para el cultivo de 2500 plantas de tomate y dos mil plantas de chiltomas. “He instalado tres rollos de mangueras de una pulgada y 91 metros de largo para un total de 273 metros; tiene una pila de captación de agua de ahí pasa a un tanque por medio de una bomba de mecate para tener más altura y llegar finalmente por gravedad al terreno”.

El ingenio de Aristides es rotar cultivos con especies resistentes al ataque de la mosca blanca o que no son de su gusto y con especies que aportan mucha materia orgánica.

Para la familia agroecológica no hay malezas, ni desperdicios porque cada elemento se vincula y nutre el sistema. Se necesita de una agricultura que dé integralidadad a todos los elementos y componentes del agroecosistema, con asociaciones y rotaciones, plantas acompañantes, productoras de biomasa para enriquecerla con la materia orgánica.

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