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Tacotal: un vivero para la regeneración natural

La regeneración natural no requiere de insumos costosos ni de grandes inversiones sino de mano de obra y de hacerse de ciertas herramientas para su manejo. Las actividades de mantenimiento dependen del para qué se va aprovechar en la parcela.

Don José Luis Mejía ha sabido aprovechar el nacimiento natural de especies como el carbón, el guácimo, el laurel, el quebracho, la candelilla y el guanacaste en la comunidad de Imire, en el municipio de San José de Cusmapa, Madriz.

Este es el para qué de José Luis:

Foto Roberto Vallecillo/ Simas

“Mi propósito es ir cortando todas las ramas laterales hasta una altura de cinco metros, no solo con el laurel sino también con los otros palitos que me nacen en la parcela. Cuando alcanzan una copa alta, no afectan tanto el desarrollo de los otros siembros en los callejones. Por esto los dejo con suficiente separación. En los callejones siembro surcos con diferentes cultivos. En uno va yuca y en otro pongo pipianes o ayote a dos metros de separación. Ahora quiero probar con una variedad de plátano enano que le gusta la sombra”, detalla Mejía.

La clave está en el manejo

Don José Luis recurre a cuatro prácticas básicas y determinantes del terreno en tacotal para lograr su para qué:

1. El primer año revisa el fuste y hace una selección señalando con una cinta o tira cada palito que le interesa por su utilidad, eliminando lianas o bejucos y matorrales para que puedan crecer con libertad.

2. Elimina los árboles que se van torciendo.

3. Después aplica la poda de formación para dejar libres los troncos que han formado ramas retorcidas o que se van cruzando entre ellas para despejar y elevar la copa.

4. Don José Luis Mejía hace dos chapias en el año, según la agresividad del monte o malas hierbas, en donde elimina todo aquello que no le sirve, hasta el cornizuelo. Una es en la época seca y la otra se hace cuando se establecen las lluvias.

Foto Roberto Vallecillo/ Simas

Su táctica es dejar en el tacotal, cuando mucho, unos 400 árboles maderables por manzana, que según su desarrollo, va dejando los más vigorosos y sanos y elimina los más afectados o raquíticos. Así a la vuelta de 10 a 15 años años dispone entre 120 y 200 plantas potentes, tal como en un sistema agroforestal cafetalero.

“La distancia recomendada para árboles de leña es de 2 por 2 metros, para postes es de 4 por 4 metros porque los aprovecho año con año y para madera ya necesitan 10 metros como mínimo”, remarca el señor Mejía.

En las parcelas en uso, una chapia selectiva requiere de 15 días de trabajo por año, no se quema ni se hace pastoreo para que las semillas de los árboles padrotes nazcan y crezcan según la fuerza de la naturaleza.

La densidad de árboles, las podas de las ramas y raíces, así como el raleo dependen del para qué se quiere producir, si es para alimento, forraje, leña, madera o protección de una fuente de agua.

La regeneración natural es menor en suelos mal drenados y más lenta en la Zona Seca y es ideal en los terrenos con mucha inclinación o pendiente.

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