SIMAS

La lucha constante por la agroecología a gran escala

A partir de 1989, los agricultores en Alemania recibieron ayuda en el marco del programa de la Comunidad Europea (CE) destinado a realizar una agricultura orgánica más extensiva.

Desde 1994, este sector agrícola recibió ayuda en virtud del Reglamento del Consejo No 2078/92, relacionados a los métodos de producción agrícola compatibles con la protección del ambiente sin deteriorar el campo.

“Para mi el Reglamento del Consejo No. 2078/92 sobre las subvenciones no me resolvió mis espectativas ni proyecciones de inversión para tecnificar la Granja Sostenible Huckepack” señala Jürgen Niedermann, quien para salir adelante tuvo que recurrir a los fondos de la familia para realizar las inversiones en manejo y tecnificación.

No sólo las granjas ya orgánicas participan en el programa sino también aquellas en proceso de transformación de una agricultura convencional a orgánica.

Las subvenciones anuales para los cultivos y los pastizales en ese momento eran de €125 Euros por hectárea y €600 Euros para los cultivos permanentes. Los diferentes Länder podían variar estas sumas según la actividad.

“También la modernización de Huckepack la hemos hecho de las utilidades que nos deja la comercialización de los productos de una granja con un sistema de producción intensiva de cero desperdicio”, explica Niedermann sobre su innovación en el comercio y sentido de integralidad aplicado en la granja.

Foto Roberto Vallecillo/Simas

El agricultor comparte que a los consumidores les gusta visitar esta granja porque quieren comprar directamente al productor y tener así un grado mayor de seguridad sobre el origen del producto. “Por nuestra parte permitimos que la clientela, ella misma coseche con sus propias manos, cada producto que compra. Para esto rotulo cada cultivo; aunque ha pasado que se confunden al ver tanta variedad y hay quienes no se imaginan si es una raíz, hoja o fruta lo que buscan, porque con los rábanos nadie da con el cultivo”, comenta Niedermann

El surtido en el puesto de venta comprende productos frescos, es decir frutas, verduras, además de lácteos, carne de pollo y diversos tipos de productos de panadería. “Tenemos un horario de atención al público y permitimos cada cierto tiempo hacer picnic aquí en la Granja”, comparte Niedermann.

Podría interesarle: Huertos urbanos alemanes: “Volver a la tierra”

Organizados

Un 80 por ciento de las granjas orgánicas de Alemania son miembros de una de las nueve organizaciones alemanas de productores orgánicos; AGÖL (Arbeitsgemeinschaft Ökologischer Landbau) es decir, similar al Movimiento de Productoras y Productores Agroecológico y Orgánicos de Nicaragua (MAONIC).

Después de la reunificación de Alemania en 1990, la agricultura orgánica se propagó rápidamente. La designación de extensas zonas de conservación con condiciones estrictas para la agricultura, es el pelo en la sopa porque no hay una agricultura considerada totalmente ecológica por estar dirigida a la industrialización, “y al antojo de un consumo que prefiere frutas lustrosas, de buen tamaño, encontrar en toda época del año; hemos perdido esa líneas de sostenibilidad”, expresa Jürgen Niedermann.

Hasta hace poco el mercado orgánico era un mercado especializado. Recién en los últimos años han comenzado a interesarse también las grandes cadenas de supermercados. “En el pasado el mercado orgánico no era suficientemente atractivo para la gran mayoría de los productores, porque les dificulta ver el negocio. Significa tener cierta convicción, la gente debe sentirse comprometida y entusiasta. Muchos agricultores que manejan sus cultivos con agroquímicos se cierran en que sus técnicas agrícolas no son perjudiciales al ambiente ni para la salud y alegan que sus prácticas agrícolas son buenas. La apuesta es obtener mayores ganancias sin importar las consecuencia. No permitan en Nicaragua caer en este error en que hemos caido aquí en Alemania. Admiro la tezón de los movimiento agroecológicos y orgánico, (espero) no desfallezca”, finaliza Niedermann.

Esta nota fue posible gracias al apoyo de Finep, en la edición Frederike Hassels y Begonia Moa, la traducción estuvo a cargo de Carla Noever. Identifica y coordina la visita Tobias Ott del Hermanamiento Erlangen-San Carlos.

Relacionados