SIMAS

Ejemplo de superación y entrega por la agroecología

Una de las egresadas de la Escuela de Agroecología de la Zona Alta es Liz Marling Zeledón Zeledón, quien vive en la comunidad San Cayetano, en el municipio de San Dionisio (Matagalpa). Es una joven entusiasta que no se amedrenta por nada y tiene sin dudas “hambre” de aprender y superarse a pesar de tener una discapacidad visual.

La joven cuenta que su experiencia como estudiante de agroecología fue muy bonita, "comencé estudiando mi primaria en educación de adultos en la escuelita de la organización Luís Braille, en Matagalpa, y en la escuela de agroecología del 2009 estuvieron participando un grupo de mis compañeros que eran tres ciegos y yo siempre decía que como yo vivía en el campo quería participar y cuando se presentó la oportunidad en esta nueva escuela me invitaron y gustosa acepté”, recuerda Liz Marling.

Las limitaciones por la discapacidad visual nunca han detenido la marcha de esta joven emprendedora que dice que aunque no pueda ejercer la práctica directamente le gusta aprender y adquirir nuevos conocimientos que implementa con ayuda de su familia.

“Con mi mamá hemos conservado tradiciones ancestrales, a ella le gusta la conservación del suelo, los árboles y plantas. Yo le comento lo que hemos aprendido, ella y mi hermano me ayudan con la práctica para hacer el trabajo que yo no puedo realizar”, explica Liz Marling.

El día a día de esta joven se desarrolla entre el cuido de sus plantas ornamentales, las labores del hogar y la implementación de sus estudios de agroecología. “Los temas que me han gustado más son los ecosistemas, el cambio climático, sobre los venenos y todos los que tienen que ver con agricultura orgánica, cómo cosechar de manera orgánica, elaborar biointensivos, biominerales sólidos y líquidos, todo lo que tiene que ver con la agricultura”.

Liz Marling Zeledón estudiante de agroecología Nicaragua
Liz Marling, vive en Matagalpa.

Liz Marling cuenta que su familia tiene una finca donde desarrolla varias de las técnicas que ha aprendido en la escuela de agroecología del SIMAS. “Estamos trabajando la implementación y conservación de agua, se han sembrado (árboles de) madera preciosa alrededor de las fuentes de agua porque gracias a Dios tenemos dos muy buenas y productivas. Sembramos árboles maderables y hemos implementado barreras muertas, curvas, niveles, barreras vivas. Año con año se siembra para reforestar la parcela y hay un área de musáceas y plantas ornamentales”, detalla la agricultora.

Poco a poco esta joven pilas puestas le da ideas a su familia para organizar mejor la finca de 30 manzanas en donde cultivan pastizales, café, caña de azúcar, bosque para mantener las fuentes de agua y un área de terreno destinada para la agricultura.

Los sueños de esta joven son muchos, pero uno en particular espera con el tiempo llegar a realizarlo y está referido a la finca familiar. “Mi sueño si Dios quiere y si tengo el apoyo de un 70 por ciento de mi familia sería tener bien distribuida mi finca, más ordenada. Seleccionar un área para un terreno silvopastoril, dividir los cultivos, implementar una mandala, tener una parcela libre de agroquímicos y trabajar de una manera más orgánica, más agroecológica porque no me pienso quedar solo con estos conocimientos quiero aprender más”, finaliza Liz Marling.

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