SIMAS

Aristides innova el saber local

“Cuando alguien me dice, incluso técnicos, que con el trabajo agroecológico, los resultados se ven a los tres años, yo les digo que no es cierto porque va a depender de muchos factores, es decir, cómo se maneja ese suelo, si era potrero, si era agrícola o si era montaña... En todos hay que incorporarle abonos, hacer conservación de suelos, leguminosas... este trabajo es duro, pero al final es bonito...” es el comentario de Arístides Ordoñez de la comarca Las Marías del municipio de Santo Tomás de Chinandega.

Intercambio de experiencia innovadoras
Intercambio de experiencias innovadoras. Foto: Roberto Vallecillo S.

30 años atrás

Aristides se considera un productor antiguo porque se inció como productor agroecológico 30 años atrás, en el 1991. Fue a raíz de participar en unas charlas en Achuapa sobre enseñanzas agoecológicas y quedó convencido de lo escuchado y enamorado de lo visto, pidió apoyo a su papá con un pedazo de tierra y se puso manos a la obra. Cuando empezó a poner en practica lo aprendido, sus vecinos y amigos lo tacharon de loco porque probaba con el estiercol de vaca que acarreba de unos potreros a dos kilómetros de su casa.

Aristides, sobre los cambios que viene haciendo en su parcela y que son parte de sus innovaciones, comparte en este intercambio de experiencias: “Actualmente estoy en la producción de plántulas, en bancos aéreos, a una altura mayor de un metro, porque la mosca blanca transmisora del virus de la requema o chamusca, vuela a una altura de un metro; de esa forma no llega al semillero.

Mi trabajo está realizado a base de lombrihumus, que utilizo al momento de hacer el hoyado sea para chiltoma, tomate, ayote o pipián; incorporo una libra de lombrihumus por hoyo, un día antes de la siembra. También elaboro abono orgánico en aboneras de 90 días y lombrihumus que de manera permanente los produzco para incorporar en mi parcela”.

Ayotera de Aristides
Ayotera de varios tipos, que rota con una leguminosa. Foto: Roberto Vallecillo S.

Esta innovación de Aristides consiste en establecer un microriego para la producción de hortalizas en época seca con aplicación de lombrihumus como parte de la diversificación de cultivos con manejo agroecológico. Esta práctica de incorporar abonos orgánicos tiene varias ventajas: Se producen alimentos más nutritivos, pues contienen más minerales y mejora el sabor, no contaminan el ambiente y, por lo tanto, no afecta la salud de quienes los consumen, ni la salud de los productores, ni contamina las fuentes de agua, ni el propio suelo.

Mejoran la estructura del suelo haciéndolo más suelto, con más capacidad para retener la humedad, con más vida de microbios y animalitos que ayudan en la descomposición de los rastrojos y la alimentación de las plantas y reduce los costos de producción de manera considerable.

“Uno al producir su propio abono, aprovecha los recursos que hay en la parcela o finca, como los rastrojos de cosecha y el estiércol” confirma Ordoñez egresado de la Escuela de Promotoría Agoecológica dirigida por el Servicio sobre Información Mesoamericana sobre Agricultura Sostenible (SIMAS).

Cultivo de chiltomas con barreras vivas de maíz. Foto: Roberto Vallecillo S.

El sistema de riego para lluvias caprichosas

Arístides, para su innovación estableció su sistema de riego por goteo en el área que había preparado para el cultivo de dos mil quinientas plantas de tomate y dos mil plantas de chiltomas, que abarca un área de dos tareas, en las que ha instalado, tres rollos de mangueras de una pulgada y 91 metros de largo, para un total de 273 metros; tiene una pila de captación de agua, de ahí pasa a un tanque para tener más altura y llegar finalmente por gravedad al terreno”. El innovador Ordoñez en esta siembra de primera, si la temporada de lluvia escasea, ya tiene listo su sistema de riego por goteo.

intercambio de innovadores
Intercambio entre innovadores agroecológicos. Foto: Roberto Vallecillo S.