SIMAS

El suelo es un recurso no renovable

“Lograr cambios en prácticas productivas con arraigo ancestral, como el caso de la tumba, roza y quema, se requieren procesos de capacitación integrales, permanentes, basados en el ejemplo, que parten de hechos concretos y con posibilidades de aplicación inmediata en las propias parcelas. Antes de promover una buena práctica, es necesario analizar si realmente las personas productoras obtendrán con ella resultados significativos, que sean visibles en el corto plazo y sostenibles en el tiempo, pues esta es una base fundamental para garantizar su adopción...” comenta Javier Silva, agroecologo y director del Centro de Capacitación, Investigación y Demostración del Método Biointensivo de Cultivo en Nicaragua, Inc, como reflexión al 22 de junio “Día Mundial del Suelo y la Tierra Fértil”.

Huertos biointensivos
Huertos biointensivo con camas de doble profundidad. Foto: Roberto Vallecillo S.

El uso de plaguicidas y fertilizantes químicos deteriora lentamente el suelo, porque influyen negativamente en sus características físicas, químicas y biológicas, “pero además contaminan suelos, aguas y alimentos, perjudicando la salud de las personas y al medio ambiente..” comenta Jorge Irán Vasquez de la Alianza Mesoamericana de Pueblos y Bosques y agrega que, “su conservación es esencial para la seguridad alimentaria y nuestro futuro sostenible en el tiempo, pues esta es una base fundamental para garantizar su adopción. El uso de plaguicidas y fertilizantes químicos deteriora lentamente el suelo, porque influyen negativamente en sus características físicas, químicas y biológicas, pero además contaminan suelos, aguas y alimentos, perjudicando la salud de las personas y al medio ambiente”.

Aparato A
El aparato "A" guardián en las conservación de suelos y agua.

De pedregal a finca

Don Tomás Inestroza promotor destacado en el INPRHU de Somoto, de la comunidad El Mamel, municipio de Totogalpa, tiene 22 años de no quemar y de conservar su parcela, que de pedregal ha convertido en finca, y ha visto en estos trabajos las siguientes ventajas: “Mire con las quemas año con año y con la tierra lavada que tenía en esta ladera de pura piedra, ya no producía nada. El maíz se quedaba como ajo. Hoy con la no quema, la conservación de suelos e incorporando rastrojos y abonos verdes, la tierra ya está compuesta y da buenas cosechas. Claro, esto no se hace de la noche a la mañana.

Hay que ir poco a poco, planificando lo que se va a hacer cada año y aprovechando los tiempos muertos para hacer las obras de conservación, para que vean los resultados y les puedan dejar de herencia a sus hijos una tierra fértil...”.

“Sin químicos y utilizando obras de conservación de suelos y aguas, abonos verdes y orgánicos, biofertilizantes e insecticidas naturales, se mejora la calidad del suelo, se mantiene su fertilidad se obtienen alimentos sanos y no se gasta en productos caros, lo que ayuda a enfrentar las sequías...” complementa Santos Mendez representante del Movimiento de Agricultura Orgánica de Nicaragua (MAONIC)

Talleres agroecológicos SIMAS
Escuela de Promotoría Agroecológica entre teoría y práctica. Foto: Archivo SIMAS.

En la web de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, ONUAA, o más conocida como FAO, se deja ver que, “ El suelo es un recurso finito y pese a que es un recurso natural muy valioso, a menudo no se le presta la debida atención. La superficie natural de suelos productivos es limitada y se encuentra sometida a una creciente presión debido a la intensificación y el uso competitivo que caracteriza el aprovechamiento de los suelos con fines agrícolas, forestales, pastorales y de urbanización, y para satisfacer la demanda de producción de alimentos, energía y extracción de materias primas de la creciente población. Los suelos deben ser reconocidos y valorados por sus capacidades productivas y por su contribución a la seguridad alimentaria y al mantenimiento de servicios ecosistémicos fundamentales.