SIMAS

Tuno, un árbol de Bonanza

Yvonne Maltry* Rodeado de un clima tropical y una diversidad biológica y étnica, el Municipio de Bonanza, localizado en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN) de Nicaragua, es considerado el territorio de los Sumu o Mayangna. Los Sumus o Mayangna son uno de los pueblos de nuestra Nicaragua prehispánica que aún conservan sus formas ancestrales de organización, destacándose por sus conocimientos sobre medicina natural, planificación territorial, producción, cacería y conservación histórica y cultural. En Bonanza se estima una población superior a los 12 mil habitantes de los cuales el 63% de su población es Mestiza, el 27% Sumu o Mayangna, el 9% Miskita, y el 1% Creole; mostrando así riqueza étnica y cultural. Así mismo, Bonanza cuenta con abundante riqueza natural ya que ahí se encuentra la Reserva Biosfera de Basawas; uno de los bosques húmedo tropical más extenso de Centroamérica. Entre 1960 y 1970 Bonanza, a través de la explotación de minas se convirtió en uno de los municipios más próspero de la región Atlántica. Sin embargo las concesiones otorgadas a empresas transnacionales y la mala administración pública empobrecieron el municipio y deterioraron su medio ambiente. Hicieron un municipio pobre en medio de riqueza. Para ser de Bonanza un municipio prospero y sano la Asociación de Mujeres Indígenas Mayangna (Mayangna Indian Yuyal Ramhnina Munah Batanhna) fundada en el 2005, se ha propuesto desarrollar iniciativas de uso racional de los recursos recursos naturales y el fortalecimiento de capacidades locales que mejoren el nivel de vida de las mujeres campesinas y sus familias. Una de las iniciativas impulsada es el rescate y la promoción de su cultura a través del aprovechamiento y comercialización de productos elaborados a partir de la corteza del Tuno, un árbol silvestre de Bonanza. Thelma Rener, fundadora y coordinadora de la Asociación de las Mujeres Indígena de Mayangna nos comparte su experiencia. “El tuno es una árbol que crece en forma silvestre y es un árbol muy conocido y extendido en la zona, los antepasados aprovechaban su corteza (fibrosa) para hacer su vestimenta y calzados...comenta Thelma Rener”. “Desde pequeñas conocemos esta técnica, mi madre, nos vestía y nos calzaba con productos elaborados de tuno, hasta las sábanas para dormir eran de tuno...es por eso que el tuno es un árbol especial considerado un patrimonio ancestral que forma parte de nuestra vida. Es por ello que hoy queremos nuevamente retomar su valor y sacarle provecho para beneficio de nuestra gente”. Actualmente a pesar que la asociación está conformada por 51 mujeres campesinas, son quince las que están directamente involucradas con el proyecto. “La idea es que todas aprendamos a elaborar productos del tuno. Bolsos, cuadros, zapatos, monederos, carpetas, son productos que podemos elaborar del tuno...el problema es buscar y convencer a los clientes; recordemos que hoy la gente está acostumbrada a vestir y calzar productos importados hechos de cuero natural o sintético...!pero para tener mercado hay que insistir ”. Lo que se aprovecha del tuno es la parte fibrosa que se extrae de la corteza del tronco. Sacar esta fibra es un proceso laborioso, requiere de mucho tiempo y paciencia. Para obtener materia prima de calidad y no perjudicar el ambiente, antes de cortar el árbol es necesario conocer su edad y ver el grosor del tronco. “La primera vez que mostramos nuestros productos, fue en Managua, en la feria de artesanías organizada por INPYME. La feria duró dos semanas y en la primer semana a diferencia de los otros artesanos que si vendían, nosotros no habíamos vendido absolutamente nada. El miedo nos invadió y nos comenzamos a preocupar y desanimar. Lo peor es que la gente no conocía el producto y cuando miraban los productos, decían “¿Qué es eso?..!que feo!”...creían que era hecho de coco, por eso, nuestra labor fue explicar uno a uno de qué eran hecho y el valor que representaba para nuestra cultura, de esta manera logramos llamar un poco la atención. Al final, hubo a quien le gusto el producto y nos compró, fue una pareja de extranjeros. Ahí nos dimos cuenta que los cheles representaban un importante nicho de mercado”. Con esta experiencia las mujeres se dieron cuenta que para participar efectivamente en el mercado, debían hacer una mezcla entre el valor étnico del producto y su calidad. Debían esforzarse para que el producto hablara por si solo. ”. “Esta primera experiencia, nos sirvió para organizarnos mejor, capacitarnos y adquirir los equipos necesarios para mejorar la calidad de los productos. En la segunda feria que participamos, otro gallo nos cantó, nos fue mejor” “A pesar que nos hace falta mucho camino por recorrer, actualmente, entregamos productos al Museo de Puerto Cabezas, a personas particulares y turistas que visitan Bonanza, en fin, poco a poco hemos abierto un mercado”. “Hoy sabemos la importancia de estar unidas y compartir un sueño. El sueño de ver crecer a nuestros hijos e hijas, de rescatar nuestra cultura y contribuir a ser de Bonanza un Municipio sano y prospero”. En la actualidad, la asociación de mujeres se encuentran en la búsqueda de contactos comerciales para vender en el mercado nacional o internacional. Si usted saber más sobre las mujeres Mayangna, puede contactarse con la Fundación entre Mujeres en Estelí al teléfono 505.713-4076 correo electrónico: fem@ibw.com.ni ----------------- *Asesora de SIMAS
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