SIMAS

“Organizadas podemos lograr más”

En el marco de la celebración del Día Mundial de la Mujer Rural, SIMAS organizó un encuentro de intercambio de experiencias “La Mujer rural, comercialización y Seguridad alimentaria nutricional”, que enia cmo propósito conocer diversas alternativas económicas y sociales que mujeres rurales están impulsando en el ámbito de sus comunidades que permiten mejorar su vida familiar y local. A continuación dejamos la entrevista realizada a Rosamalia Centeno de la Cooperativas de Mujeres apoyadas por la Fundación Entre Mujer”, que nos narra su experiencia en comercialización. Uno de los mayores problemas que enfrentan los pequeños y medianos productores y productoras de los países en vías de desarrollo, es la comercialización de sus productos. Día a día, los productores y productoras campesinas luchan por conquistar un espacio en el mercado; un mercado globalizado, imponente y altamente competitivo, carente de un rostro social. En la comunidad del Jocote, localizado en el Municipio de Condega, en Estelí, Nicaragua, nació Rosamelia Centeno Centeno. Desde pequeña ayudó a sus padres en los quehaceres domésticos, fue a la escuela hasta el cuarto grado de primaria ya que su padre tenia miedo que se la fueran a robar en el camino. A los 18 años de edad comenzó su vida laborar en la Iglesia de la comunidad impartiendo clase de catesismo. “A los 25 años me hice de mi pareja, y a los 30 tuve mi primer hijo. Prácticamente mi vida toma otro sentido a partir de los 35 años, cuando yo me hago de mi otra pareja por que la primera no fue estable. Fue una vida rutinaria, igual que todas, estaba en la casa, sola haciendo lo mismo, cuidando a la familia, hasta que me organicé con otras mujeres hace 10 años. Organizarme significó un cambio total en mi vida y en mis costumbres”, comenta Rosamelia, ahora una de las pequeñas productoras de café orgánico en Nicaragua. En Nicaragua, pequeños productores rurales sin tierra no tienen muchas oportunidades a contribuir en un mercado mundial y, como resultado, no tienen acceso a suficientes ingresos para alimentar a toda la familia, a mandar a sus hijos a la escuela o para invertir en un desarrollo sostenible. Para Rosa Amelia y sus compañeras, las ventajas del comercio internacional no fueron visibles. “Como pequeñas productoras largo de la capital no tenemos acceso a la información, no conocemos los precios actuales del café”, dice Rosamelia. Como consecuencia, en muchas ocasiones venden el café a un precio demasiado bajo en la comunidad o dependen cada vez más de los intermediarios. Con apoyo del proyecto de la Fundación Entre Mujeres, con sede en Estelí, Rosamelia y un grupo de mujeres se organizaron como colectivo de mujeres, y el año pasado formaron 4 cooperativas con un total de 132 socias. En los últimos años a través del proyecto recibieron capacitaciones e hicieron intercambios de experiencias, aprendieron a transformar la tecnología del café convencional a orgánico. “Nosotras desde que iniciamos, nos organizamos precisamente para ser productoras de café orgánico. Nuestra idea desde el principio fue producir para poder vender el café a un precio justo y así poder cambiar nuestra forma de vida y nuestra situación económica. Fue una alegría el momento que logramos que Biolatina, una certificadora de productos orgánicos, nos certificara la finca y logramos vender nuestro café en Alemania, para ello tuvimos que trabajar en una serie de procesos; entrevistas, recomendaciones, control del producto, entre otras cosas; establecidos por Biolatina. Nos motivó muchísimo el darnos cuenta que habíamos logrado que nuestra producción llegará a un mercado más allá del nacional, nos sirvió porque vino a ayudarnos económicamente, dándonos un estímulo personal y sentimental. También contamos con la certificación de FLO (Fairtrade Labelling Organisation), el cual garantiza que el producto cumple con los estándares de comercio justo. La certificación orgánica es una garantía para el consumidor”. Según su página web FLO está ofreciendo la credibilidad a los sellos de comercio justo, garantizando una certificación independiente, transparente y competente de desarrollo social y económico. FLO tiene la tarea de: • Evaluar que los productos cumplan con los estándares de comercio justo. • Garantizar que los beneficios del comercio justo sean utilizados para el desarrollo social y económico. • Supervisar a los comerciantes registrados por FLO para garantizar que los beneficios del comercio equitativo lleguen en forma directa a los productores. “Enviar el café a Alemania, no es cosa sencilla, nosotras producimos el café, lo cosechamos, lavamos, secamos y lo escogemos para obtener un producto con calidad; luego lo entregamos a la Cooperativa Prodecoop ubicada en Palacaguina, la cual se encarga de beneficiarlo y luego se lo pasa a un intermediario, Sopexxca en Jinotega,que es la encargada de hacer los trámites para la exportación y es la que tiene la relación con Mitka en Alemania. Por el hecho de tener dinero en nuestras manos que había sido logrado y ganado por nosotras mismas, se siente muy bonito. Además, en la comunidad nos comenzaron a ver de otra manera, miraron que nuestro grupo de mujeres estaba haciendo algo que nadie más había hecho. Es una historia que nos ha impulsado a seguir adelante y es la que nos lleva a querer producir mejor y transformar la tierra. Lo más difícil que veo es tener que romper con las relaciones de poder. Eso ha sido bien difícil; poder lograr o hacer entender al compañero que necesitamos libertad para hacer todo lo que la organización nos reclama. En el proceso, los hombres van entendiendo que es algo necesario para la familia. Nosotras somos mejores administradoras, he logrado tener un 50 % de autonomía. La mayoría de las mujeres de las comunidades donde nosotras vivimos, ven que las mujeres podemos ser productoras, que podemos ser dueñas de nuestro propio solar. Vimos que únicamente organizándonos en cooperativa podíamos lograrlo. La sugerencia que daría a otras mujeres, es que ellas tienen que aprovechar las cualidades que cada una como mujeres tenemos. A veces se piensa que la mujer no puede hacer nada, pero nosotras hemos aprendido que como mujeres también podemos producir y podemos lograr lo que se nos había negado hasta ahora. Es necesario, que las mujeres nos organicemos para lograr y aprovechar las oportunidades que se nos presentan y hacer el cambio”. ------------------ *Asesora en Comercialización SIMAS
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