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Apanás a punto de morir

El lago artificial Apanás es el embalse artificial más grande de Nicaragua, creado con fines hidroeléctricos en 1964 por medio de la represa del río Tuma. El Lago de Apanás tenía al inicio un área de protección boscosa de 60 kilómetros cuadrados, la que ha perdido unos 10 kilómetros por el despale en la zona de los ríos San Gabriel y Jigüina. En el 2001 fue declarado “humedal de importancia internacional” para la humanidad, por decreto emitido en la ciudad de Ramsar, Irán, pero ya está muriendo lentamente. María Teresa Centeno, secretaria ambiental de la Alcaldía de Jinotega, dijo que entre 1983 y 1989 la zona del embalse fue escenario de guerra y por “estrategia militar” se despaló gran parte del área. El alcalde sandinista de Jinotega, Eugenio López López, pidió al Gobierno central que exija a la generadora hidroeléctrica Hidrogesa, estatal, que cumpla con invertir el uno por ciento de sus utilidades en la reforestación de la cuenca del Lago Apanás y la limpieza de la sedimentación, para evitar que éste colapse. López recordó que en el año 2005 cuando los diputados aprobaron la transferencia del dos por ciento de las utilidades de Hidrogesa para las alcaldías de Darío y Jinotega, fijaron también el uno por ciento para reforestación, lo cual no ha sido cumplido por esa empresa, y este problema, sumado al mal invierno y la sobreexplotación, lo están matando. Ningún funcionario de Hidrogesa en Jinotega quiso brindar declaraciones a LA PRENSA, sobre este tema. López teme que el lago continué bajando y deje de generar energía. Hidrogesa aporta 98 megavatios al sistema nacional. Eso representa el 22 por ciento de la energía generada en Nicaragua. Un funcionario de Hidrogesa, que pidió el anonimato, se limitó a decir que el lago está en su nivel medio, de 953.35 metros sobre el nivel del mar y su nivel mínimo es de 949.50 metros sobre el nivel del mar, pero en este último estado las turbinas no podrían generar energía. RIEGO Y SEDIMENTACIÓN La secretaria ambiental de la alcaldía de Jinotega, María Teresa Centeno, afirmó que, al lago también “lo están matando” más de 240 bombas motorizadas, con mangueras de 8 y 12 pulgadas de diámetro, que los productores utilizan para el riego de sus cultivos. Como esos agricultores carecen de un plan de conservación del suelo, la sedimentación de los campos llega al embalse y esto lo ha ido secando. “El despale no sólo seca las cuencas, sino también produce grandes cantidades de sedimento. A estos sedimentos del suelo hay que agregarles los sedimentos que producen los barrios que no están conectados al alcantarillado sanitario de la ciudad, más la contaminación por aguas mieles de las haciendas cafetaleras”, explicó Centeno. Otro problema que afecta al Lago Apanás es que las autoridades del departamento de Matagalpa se han apropiado del río Jigüina, uno de sus principales afluentes, y represaron sus aguas para abastecer a pobladores, a pesar de que está contaminado por la pulpa del café. El río Jigüina pertenece al municipio de Jinotega, no a Matagalpa, afirmó la funcionaria de la alcaldía jinotegana. NECESITA REFORESTACIÓN Y DRAGADO El alcalde Eugenio López insistió: “Habría que pedirle cuentas a Hidrogesa, si está reforestando, porque la ley es expresa, y dónde está esa reforestación que no se ha visto; y el otro planteamiento es que al lago hay que intervenirlo para que sea dragado y pueda acumular mayor cantidad de agua”. Considera que el lago sigue siendo la reserva estratégica de la generación de energía del país, por lo que piensa que es injusto que lo sigan sobreexplotando, como hacen los productores que le succionan el agua a través de motores. Las aguas de este lago se han retirado más de cuatro kilómetros de su costa original y en sus alrededores los productores talan árboles para cultivar o renovar plantíos de café. Además, zonas que antes estaban cubiertas por el agua, son ahora áreas de pasto para ganado. Las subcuencas del Lago Apanás son los ríos Jigüina, Mancotal, San Gabriel, Jinotega, Cuyalí, Pedernales, Cimarrona, El Porvenir, San Antonio, Sisle, Sasle, Santa Clara y El Limón. El embalse en el Lago de Asturias, llamado también El Dorado, cuenta con un área de 100 kilómetros cuadrados en su cuenca y un área de embalse de siete kilómetros cuadrados. Su nivel máximo es de 928 metros sobre el nivel del mar, mientras que el mínimo es de 925 metros sobre el nivel del mar.
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