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Comentarios al Programa Hambre Cero

El ‘Programa para combatir la pobreza y alcanzar la Seguridad y la Soberanía alimentarias’, conocido como Programa Hambre Cero, se presenta en la versión original que ha circulado a partir del mes de enero como una herramienta de la Política de SSAN que junta y articula, para los mismos sectores sociales y en las mismas localidades, un componente de desarrollo productivo (conocido por su instrumento el ‘bono alimentario’, un componente alimentario y un componente nutricional. Al menos es lo que se plantea como la intencionalidad del Programa. La originalidad del Programa es de estar enfocado a un sector social particular, un universo de las 170,000 familias rurales más pobres, de las cuales se pretende poder atender unas 75,000, lo que permitirá un efectivo mecanismo de autoselección dentro de los criterios de eligibilidad previstos. La razón de fondo de esta priorización es que estas familias productoras en pequeñas escalas de alimentos son las que presentan los peores niveles de inseguridad alimentaria. Se asume que las familias urbanas más pobres son en parte originarias de la ciudad (pobreza persistente) y en parte productos de la migración de las anteriores. La nueva versión del Programa, - conocida sólo por la mención periodística del 23 de febrero que acompañó el anuncio del cambio en la posición del coordinador del CSSA y la adjudicación del componente del bono alimentario al MagFor – se da la agregación de un cuarto componente orientado a la nutrición urbana. Esta extensión del programa nutricional, no revierte el juicio respecto a la coherencia: potenciar los nexos entre los pobres urbanos y los rurales. Aun así, el Programa Hambre cero no es toda la política de SAN: esta Política, formulada en 2001, tiene otros ejes de intervención, y otros grupos sociales meta también. Ello significa que es necesario precisar la relación entre el Programa y el resto de la política de SAN. Por otra parte, las instituciones que han sido tradicionalmente encargadas de contribuir a la implementación de la política de SAN no tienen toda la capacidad necesaria para ejecutar el Programa. El Programa debe tener su propia modalidad de implementación, y a la vez debe articularse en las instituciones sectoriales existentes, fortaleciendo su capacidad de ejecutar este mandato, y fortaleciendo la coordinación entre ellas. Los componentes podrán complementarse eficazmente sólo si la implementación del Programa está adecuadamente organizada en lo local, en cada territorio seleccionado para ella. Por tanto, es necesario recuperar la función de coordinación del CSSA para garantizar la coherencia del Programa, la cual se ha visto amenazada al dividirlo entre las instituciones sectoriales, y para dar un apoyo efectivo a su implementación. En seguida, se desarrolla los argumentos que llevan a esta afirmación. Desde el inicio, hubiera sido deseable fortalecer la relación CSSA – Instituciones sectoriales: no era posible - ni deseable - ejecutar el Programa directamente desde un equipo ad-hoc nacional haciendo arreglos con actores locales, como si el CSSA fuera una unidad ejecutora autónoma. Habían dos aspectos torales sobre los cuales el CSSA debía trabajar desde su creación: en activar la CONASAN y en lograr iniciar las bases de implementación del Programa, mientras se iban aprobando los recursos públicos para su inicio. A la fecha de aprobación de los fondos el 22 de febrero, no se había avanzado en la primera tarea y la segunda no podía garantizar la ejecución del bono alimentario. Ello puede explicar el cambio de estrategia. Después de analizarlos, revisaremos algunos aspectos del contenido del Programa, y algunos alcances de una Política de SSAN integral en el nuevo contexto. El lector que dispone de poco tiempo puede saltarse a la síntesis del argumento, en pág. 6. 1) Sobre el rol de coordinación del CSSA La creación del CSSA apuntaba a una renovación de la CONASAN y su ampliación a la sociedad civil. En hora buena, esta tarea la tenía que llevar el CSSA, no puede limitarse a administrar el Programa, por muy compleja que sea la tarea. La coordinación de la SSAN, además de integrar un sistema intersectorial en todo el gobierno, tal como lo refleja la composición del CSSA, debe también llegar a tener más peso en el propio MagFor y en el SPAR, en la planificación del PRORURAL. Como el departamento de SAN del MagFor en los años anteriores ha tenido funciones limitadas a la gestión de un Sistema de información, el cual no ha sido todavía utilizado para producir análisis coyunturales ni estructurales, y a la promoción de la gestión de SAN en los niveles departamentales (con poco éxito), no está en capacidad en su forma actual de asumir esta efectiva coordinación y re orientación del PRORURAL y de todo el SPAR, negociando por supuesto las metas de la SSAN con los otros objetivos institucionales. Para leer sus comentarios completos, baje archivo PDF __________________ *- Analista independiente, Managua, 8 de marzo 2007.
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