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Foro Mundial del Agua: Una feria comercial para las mayores empresas del mundo

Como suele ocurrir en estos grandes foros internacionales, terminó con un fabuloso dispendio en viajes, organización, agasajos, comidas y difusión, pero con un magro resultado en lo que realmente importaba, que es avanzar en una solución justa, razonable y sostenible para los casi dos mil millones de personas que en distintas partes del planeta carecen o tienen enormes dificultades para conseguir un mínimo de agua potable. En medio de una crisis profunda del sistema capitalista y la certeza de que las políticas globalizadoras han provocado un aumento en la brecha entre pobres y ricos, el futuro del agua era una posibilidad de comenzar a corregir ese rumbo de catástrofe que lleva la humanidad. Sólo el 2,5% del agua del planeta es dulce, y de ella, menos de la mitad está en condiciones de ser utilizada por los seres humanos para cubrir sus necesidades elementales. Las Naciones Unidas estiman que más de un millón doscientas mil personas, en especial en América Latina, Asia y Africa padecen en diversos grados de la escasez de agua. Según el Fondo de Población del organismo internacional, si no se toman medidas urgentes, dentro de 25 años, una de cada tres personas en la tierra tendrá poca agua o no conseguirá siquiera acceder al mínimo necesario para sobrevivir. Veinte países firmaron una declaración en disidencia para reafirmar el principio de que el acceso a agua potable y el saneamiento constituye un "derecho humano básico", más que una "necesidad humana" como afirma el texto oficial que impulsaron Estados Unidos, Brasil y Egipto, entre otros países. Entre los gobiernos que suscribieron esta declaración en disidencia, están Bolivia, Cuba, Ecuador, Chile, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, Venezuela y España y se esperaba que en las próximas horas se sumaran otros, incluso del área europea. En los debates, los técnicos y expertos de diferentes países discutieron sobre los derechos de acceso, control y racionalización de los cursos de agua y sobre la intervención de tecnología moderna. En muchos lugares del planeta, los pobladores necesitan recorrer decenas de kilómetros para conseguir unos pocos litros de agua dulce, muchas veces sin los mínimos requisitos para ser considerada potable. Esta terrible escasez es la que provoca desertificación y afecta la producción de alimentos. Incide también en la salud de los pobladores por el aumento de las enfermedades infecciosas. También contribuye a la progresiva destrucción de los ecosistemas con lo cual facilita que los fenómenos meteorológicos dejen una mayor secuela de víctimas y daños. El agua, objetivo de los rapiñeros. El siglo XXI ha sido definido por algunos expertos como el de la "guerra por el agua". Lo cierto es que hace décadas que en diversas zonas del planeta se agudiza la disputa sobre el control de cursos de agua, por reservas del subsuelo, o directamente por el dominio territorial que asegure el uso y disfrute de esas fuentes de recursos. En nuestro continente todos tenemos presente el conflicto generado hace unos años en Cochabamba, Bolivia, cuando la población se alzó contra la privatización del agua potable, una rebelión finalmente victoriosa, pero a costa de varios muertos y heridos. Más recientemente, el presidente Evo Morales dispuso finalizar el contrato con "Aguas de Illimani", el nombre bajo el cual actuaba una filial de una multinacional francesa, denunciando la falta de cobertura y miles de denuncias por abuso contra la compañía que tenía el suministro del líquido vital a las poblaciones de La Paz y El Alto. En aquel entonces, el dirigente boliviano afirmó rotundamente que el agua era un bien y un derecho de la gente, y que no podía considerarse propiedad de nadie. Exhortó entonces a la comunidad internacional a defender y a ejercer la democratización del agua. La invasión y ocupación de Irak por Estados Unidos y Gran Bretaña en el 2003, tuvo un claro objetivo geoestratégico bajo el falso argumento de las "armas de destrucción masiva" de Hussein. Además del petróleo, el control territorial también apuntaba a los dos ríos más importantes de Medio Oriente. El Informe del Desarrollo Humano 2006 del PNUD (organismo de las Naciones Unidas sobre Poblaciones) indica que "la distribución desigual se refleja en discrepancias muy marcadas en la utilización del agua entre israelíes y palestinos. La población israelí no alcanza a ser dos veces más grande que la palestina, pero su uso total de agua es siete y media veces más alto. En Cisjordania, los colonos israelíes utilizan mucha más agua por persona que los palestinos y más que los israelíes en Israel : consumen casi nueve veces más agua por persona que los palestinos. Desde cualquier punto de vista, las disparidades son amplias." Y volviendo nuevamente a nuestro continente americano, recordar que el gigantesco Acuífero Guaraní que abarca amplias zonas del subsuelo de Argentina, Brasil y Paraguay, es objeto de la codicia de los Estados Unidos, cuyo mando estratégico en la región ya intentó incursiones en el área bajo el argumento de que la región conocida como "la triple frontera" esconde actividades de organizaciones terroristas islámicas. Estamos hablando de una de las mayores reservas de agua subterránea del planeta, calculada hoy en 55 mil kilómetros cúbicos. (Cada kilómetro cúbico equivale a un billón de litros de agua). La recarga natural del acuífero sería de 160 o 250 kilómetros cúbicos cada año, de tal forma que con la explotación de 40 kilómetros cúbicos anuales podría abastecerse a 360 millones de personas, que recibirían una dotación de 300 litros a diario. (Interesados consultar en www.serpal.info el envío 259-04 , "Disputa por el oro azul" que contiene amplia información sobre el tema ).
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