SIMAS

Reconocer la tierra como un derecho humano

Por primera vez desde hace décadas el número estimado de personas desnutridas está aumentando otra vez y ha superado el margen histórico del billón. El acceso inseguro, desigual y discriminatorio a la tierra y a otros recursos naturales sigue teniendo un papel clave como una de las causas estructurales del hambre. El fenómeno reciente de la ocupación de tierra a gran escala añade una nueva dimensión a la lucha por este recurso escaso. “La venta de tierras agrícolas africanas, asiáticas y latinoamericanas a estados y a empresas extranjeras, agravará todavía más la crisis alimentaria”, advierte Sofia Monsalve, experta en políticas agrarias de FIAN Internacional. “Con ocasión del Día de los Derechos Humanos pedimos hoy que los estados cumplan su obligación de respetar y proteger el derecho a la alimentación de sus ciudadanos y en el extranjero, impidiendo la ocupación de tierras a gran escala” señala Monsalve. La nueva ola de ocupaciones de tierras ha sido desencadenada por un número de países que para combatir su dependencia de los productos alimentarios de importación, empiezan a externalizar su producción nacional de alimentos, haciéndose con grandes extensiones de tierras de labranza en países extranjeros. Al mismo tiempo, los inversores privados han descubierto que las tierras de cultivo extranjeras pueden ser una nueva fuente de provecho. “La adquisición de tierras extranjeras a gran escala, acompañada a menudo por desalojos forzados, reducen drásticamente la disponibilidad de la tierra para las reformas agrarias y para un acceso a la tierra equitativo”, dice Rolf Künnemann, director de Derechos Humanos del Secretariado Internacional de FIAN. “Esta situación es especialmente perjudicial dado que los campesinos y pastores dependen del acceso a la tierra y otros recursos productivos para poder alimentarse. En vista del crecimiento demográfico de estos países, es imperativo respetar su necesidad cada vez mayor de recursos”. El 80 por ciento de las personas que padecen hambre y desnutrición viven en zonas rurales, pero se encuentran cada vez más privadas del acceso a la tierra, por ser víctimas de expropiaciones y  desplazamientos forzados que se dan en el contexto de conflictos armados, proyectos industriales de extracción y agroindustriales, proyectos de turismo y de infraestructura, la urbanización acelerada y la promoción masiva de plantas de producción de agrocombustibles. Künnemann se preocupa sobre todo por Etiopía, país en el que casi la mitad de la población vive en una situación de inseguridad alimentaria, y en el que hay hambrunas periódicas, pero en el que al mismo tiempo el Gobierno cede grandes extensiones de tierra primariamente agrícola a los intereses comerciales de la India, la UE, los EUA, Israel y Arabia Saudí – sobre todo para la producción de azúcar, carne, agrocombustibles y flores. “Permitiendo tales negocios escandalosos estos países están siendo cómplices de las violaciones del derecho a la alimentación en Etiopía”, explica Künnemann. “Desde sus inicios, FIAN ha estado trabajando sistemáticamente por el acceso a la tierra y por la reforma agraria como elementos centrales del derecho a una alimentación adecuada. Dada la dramática envergadura de las ocupaciones de tierras de las que estamos siendo testigos hoy, y dado que la tierra es básica para la realización de derechos humanos tales como el derecho a la alimentación, a la vivienda, al agua, al trabajo, a la cultura y los derechos de los pueblos indígenas, ha llegado el momento de aumentar la protección del acceso a la tierra dándole pleno reconocimiento como derecho humano”, dice Flavio Valente, Secretario General de FIAN. Más información en http://www.fian.org/noticias/comunicados-de-prensa-1/reconocer-la-tierra-como-un-derecho-humano-la-venta-de-tierras-agricolas-agravara-la-crisis-alimentaria
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