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Haití: arrollado por el desarrollo

De Haití estamos acostumbrados a escuchar y a repetir que es el país más pobre de América Latina, donde el 47 por ciento de la población padece desnutrición crónica y el país ocupa el lugar 146, entre 177, en el índice de desarrollo humano elaborado por la ONU. Vale reflexionar, cómo un país que en 1780 exportaba el 60 por ciento del café y el 40 por ciento del azúcar que se consumía en Europa ha llegado a ser lo que es hoy, un país empobrecido. En la historia de América Latina, Haití es el primer país que logró su independencia en 1804 y el que tuvo la primera revolución exitosa de esclavos. Esta independencia le costó el bloqueo de todas las naciones con poder en el mundo, por haber liberado a los esclavos. Haití para salir del aislamiento económico internacional se comprometió a pagar a Francia una indemnización por valor de 150 millones de francos, la indemnización presentada de manera comparativa y actualizada por Eduardo Galeano equivalía a 44 presupuestos totales del Haití de la actualidad. La indemnización fue redimida en 1938, el país ya en ese entonces había atravesado periodos de guerras civiles, golpes de estado, casi 20 años de intervención norteamericana, de 1915 a 1934, y se encontraba atrapado en una espiral de deuda, producto de los préstamos en los que incurrió por cumplir con los pagos de la indemnización a Francia. Hoy es el país con mayor deterioro ambiental, el 98 por ciento del territorio está deforestado lo que magnifica el impacto de los fenómenos naturales como huracanes, deslaves e inundaciones. La deforestación es producto de la explotación intensiva sobre todo del cultivo de la caña en el pasado, mientras fue la principal colonia francesa en los años 1700. Stephen Keppel, experto en Haití del Economist Intelligence Unit, señala que para explicar la pobreza actual hay que mirar los constantes periodos de inestabilidad política que ha vivido Haití. Desde 1957 hasta 1986, Haití sufrió años de represión que cobró la vida de más de 30.000 personas; esto sucedió durante la dictadura de François Duvalier conocido como Papa Doc y posteriormente la dictadura de su hijo Jean Claude, conocido como Baby Doc, cuya política económica tuvo efectos desastrosos para el país. Para los Duvalier, mantener a la gente atrasada y sin acceso a educación era una manera de tener mayor control sobre la población. A las sangrientas dictaduras de los Duvalier le siguió la intervención norteamericana de 1994 para con el respaldo de la ONU restablecer en la presidencia a Jean-Bertrand Aristide, quien después de un esperanzador triunfo en las elecciones de 1990 y de unos meses de gobierno con gran apoyo popular fue derrocado por un golpe de Estado del general Raul Cedrás y desterrado al exilio. Resguardado por los EEUU Aristide gobernó de 1994 a 1996 y del 2001 al 2004, perdiendo apoyo popular y recurriendo a medidas autoritarias y represivas. En 1996 y en 2005 el actual presidente René Preval sustituyó a Aristide en la presidencia después de derrotarlo en elecciones. En los últimos veinte años el pueblo de Haití ha sufrido el impacto destructivo de 65 fenómenos de la naturaleza que se han convertido en desastres sociales y económicos debido a la inestabilidad política y a sus débiles instituciones públicas. Hoy Haití con el terremoto, enfrenta un obstáculo más para su desarrollo como pueblo y nación. El reconocido escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano en el año 2004 publicó un artículo en el contexto de la celebración de los 200 años de la independencia, el que tituló “Haití: La maldición blanca”. Ver más: http://radiotrinchera.org/articulos/haiti-la-maldicion-blanca/rt/
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