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Haití, exige reorientar el modelo de desarrollo

Los días 13 y 14 de marzo los movimiento sociales de Haití y Dominicana se reunieron en Puerto Príncipe, para tomar posición frente al plan de “reconstrucción” como lo llaman los organismos oficiales o construcción y desarrollo alternativo como le llaman las organizaciones de la sociedad civil de Haití. Allí se presentaron las distintas propuesta de los movimientos y redes Haitianas y se consensuó una propuesta común, para reorientar el modelo de desarrollo, la cual la organizaciones dominicanas están respaldando solidariamente. Esta reunión se realizó de manera previa a la conferencia de Santo Domingo, los días 16 y 17 de marzo entre los organismos internacionales de cooperación y los gobiernos dominicanos y haitianos. La percepción en Haití es que se está decidiendo el futuro de Haití, a espalda del pueblo y sus organizaciones, por lo que las organizaciones han acordado pronunciarse ante la conferencia de los días 16 y 17, así como participar con una delegación en la reunión del 31 de marzo e Nueva York en la conferencia de ONU sobre Haití. Posicionamiento de los Movimientos Sociales Haitianos sobre el proceso de “reconstrucción” de Haití. Nota de Prensa Las organizaciones y movimientos sociales de Haití denuncian el proceso establecido, para formulación del “Plan de Reconstrucción de Haití” que ha sido la base de las discusiones de la Conferencia de donantes que concluyó ayer en Santo Domingo, ya que el mismo se caracterizó por una exclusión casi total de los actores sociales haitianos y una participación escasa y no coordinada de los representantes del Estado Haitiano. La vía trazada para la reconstrucción de Haiti en el PDNA-Plan de Evaluación Nacional Post-Desastre-, no puede responder a las expectativas del pueblo haitiano, ya que el mismo no ha sido concebido para impulsar el desarrollo, sino para la restauración, mientras que el contexto en Haití exige una reorientación completa del modelo de desarrollo. Es lamentable que este documento, producido por un grupo de 300 tecnócratas, sea presentado en primer lugar a los donantes, sin que antes se haya agotado un proceso amplio de consulta con los actores sociales haitianos. Consideramos, que la reunión prevista para el 19 de marzo con algunas organizaciones de la sociedad civil en Puerto Príncipe, no puede sustituir a los verdaderos mecanismos de participación de los distintos componentes de la sociedad haitiana en la definición de su futuro colectivo. La situación de crisis generada por el terremoto nos plantea el desafío de iniciar un proceso alternativo destinado a definir un nuevo proyecto de nación, que contemple estrategias serias para superar la exclusión, la dependencia política y económica. Para que esta nueva orientación sea posible y nos conduzca a una nueva era de prosperidad, es necesario el divorcio con los paradigmas que se han seguido hasta ahora y desarrollar un proceso inclusivo de movilización de los actores sociales. Para lograr eso es necesario hacer las siguientes rupturas: 1. Ruptura con la exclusión. Romper con esta dinámica es una condición esencial para una verdadera integración, basada en la justicia social y destinada al fortalecimiento de la cohesión nacional. Esto implica la participación y la movilización de las fuerzas sociales tradicionalmente excluidas como las mujeres, campesinos, jóvenes, artesanos etc. Significa también, la inversión de las estructuras oficiales actuales de opresión y la invención de un nuevo Estado, cuya praxis esté orientada hacia la transparencia, institucionalidad, justicia social, respeto a la diversidad y los derechos humanos. 2. Ruptura con la dependencia económica. Construir un modelo económico que impulse la producción nacional, con énfasis en la agropecuaria y la agroindustria girada primero hacia la satisfacción de nuestras necesidades alimentarias (cereales, tubérculos, leche, frutas y pescado, carnes etc.) Este nuevo modelo no debe estar dominado por la lógica de acumulación excesiva de riquezas ni por la especulación, sino orientada hacia el bienestar del pueblo, la valorización de la cultura nacional y la recuperación de nuestros recursos forestales. Debe también reducir la dependencia de los combustibles fósiles promoviendo la evolución hacia el uso de las inmensas reservas de energías renovables disponibles en nuestro país. 3. Ruptura con la Centralización excesiva del poder y de los servicios públicos. Desarrollar un modelo gobernabilidad basado en la descentralización de las decisiones, de los servicios y de los recursos y el fortalecimiento de las capacidades de los gobiernos locales y la creación de mecanismos que garanticen la participación directa de los actores de la sociedad civil haitiana. 4. Ruptura con las relaciones actuales de propiedad de la tierra. Implementar de un proceso de reorganización del espacio físico en los campos y en las ciudades, que permita desarrollar espacios públicos y bienes sociales, tales como escuelas públicas, parques públicos, viviendas, etc. Esto implica la realización de una reforma agraria integral y de una reforma urbana que permita dar soluciones a las Cientos de Miles de personas que no tienen vivienda. Para cumplir con estos desafíos es necesaria la redefinición del papel del Estado y su funcionamiento. Para construir un nuevo modelo de desarrollo se requiere una extensa, constante y amplia movilización de los sectores populares que tienen interés en la descentralización y en un mayor acceso a los bienes públicos (salud, educación, agua potable, saneamiento, comunicación, energía eléctrica y vivienda). Los sectores explotados y excluidos deben ser los principales protagonistas de este proceso. Los Movimientos sociales que firman esta declaración hacen un llamado a la movilización y se comprometen a realizar pronto una Asamblea del Pueblo Haitiano, en la que se abordarán los desafíos y definir estrategias para la construcción alternativa de nuestro país.
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